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La bisnieta de Veneranda Manzano que dejó Oviedo para enseñar las mejores bodegas de Burdeos a turistas de medio mundo

La asturmexicana Paola García-Manzano y su marido, Dante Calva, se dedican al negocio del turismo vinculado al vino

Paola García-Manzano, en una bodega.

Paola García-Manzano, en una bodega.

Álvaro Faes

Álvaro Faes

Oviedo

Lo difícil ya lo había hecho Paola García-Manzano diez años atrás, cuando, muy joven y recién casada, dejó su cómodo México rumbo a Oviedo. Allí esperaba la Asturias de la que tanto había oído hablar como bisnieta de la maestra Veneranda Manzano, la primera diputada asturiana, exiliada después de la Guerra. Por eso, cuando años después empezó a tomar forma la idea de volver a cambiar de vida, pesaron más la aventura y el impulso nómada que los temores. También la oportunidad de ofrecer un nuevo horizonte a sus tres hijos ovetenses. En ese viaje –el de unos mexicanos con sello asturiano– ocupa un lugar clave Dante Calva, su esposo, sin raíces previas en la región pero marcado por una década intensa en la ciudad. Hoy, instalados en Burdeos, la meca del vino, la familia lidera un proyecto de visitas guiadas a algunos de los mejores châteaux para clientes internacionales. No paran de crecer y afrontan la temporada alta repletos de reservas.

La bisnieta de Veneranda Manzano enseña las mejores bodegas de Burdeos a turistas de medio mundo

Dante Calva, en un viñedo. / LNE

En esos años asturianos, entre el trabajo y las rutinas del día a día, fueron cultivando su interés por el vino. "Nos gustaba viajar y el vino siempre estaba presente", explica Paola. Era el hilo conductor de sus escapadas: visitar viñedos, conocer bodegas, entender qué había detrás de cada botella. Una breve pero intensa experiencia como socios de un restaurante en Oviedo les siguió abriendo los ojos y el paladar. Conocían otros vinos, otras regiones y afinaban el olfato. El contacto con profesionales les fue abriendo las ideas y en las primeras visitas a Burdeos plantaron la semilla de lo que iba a suceder más adelante. "Cuando vives en una región de buen vino, como España, es difícil salir y probar en otros lugares, pero empezamos a ir a Burdeos, a comprar vino… y una cosa llevó a la otra", cuenta Dante Calva con la naturalidad de quien encadena etapas en la vida sin cuestionar demasiado los porqués.

La bisnieta de Veneranda Manzano enseña las mejores bodegas de Burdeos a turistas de medio mundo

Paola García-Manzano fotografía a un grupo de clientes. / LNE

Lo que hoy suena sencillo fue, en realidad, un proceso complejo. Al poco de llegar, Paola ya trabajaba con Rustic Vines, una empresa dedicada al enoturismo enfocada a clientes angloparlantes; y Dante logró acercarse a Château Margaux –entre las bodegas más importantes de la región y del mundo–, donde participó en la vendimia y en trabajos en bodega. Ambos se acreditaron con la Wine & Spirit Education Trust, la organización que acredita conocimientos técnicos y de cata con reconocimiento internacional en más de 70 países. Y, en paralelo a sus primeras experiencias en Burdeos, empezaron a dar forma a Entre Vides, "un proyecto que es fruto de nuestra pasión", aseguran.

"Somos una familia adaptable", dice Paola García-Manzano, así que el traslado a Burdeos con tres niños pequeños, lejos de lo traumático, se situó en el entorno de lo experiencial. Instalados en Cauderan, una coqueta zona residencial, el tiempo libre les lleva a una vida sencilla. "Vamos al parque, con los niños a la biblioteca una vez a la semana y hacemos pícnics con amigos, unos llevan queso, otros el vino, todo muy tranquilo", relata Dante Calva. Sin red familiar cercana, se sienten muy integrados. "El francés es más frío al inicio pero cuando entras en su círculo, es amigo de verdad", añade.

El acelerón llega en las horas laborales. Entre Vides crece como la espuma con sus clientes internacionales. Arrancaron por las visitas en español y el mercado empezó a expandirse. Hoy reciben de México, Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica, por supuesto, España y, entre los angloparlantes, Estados Unidos encabeza la lista. "La gente busca algo más que una visita", resume Dante Calva. Sus clientes no son solo aficionados: hay sumilleres, enólogos, propietarios de bodegas o perfiles técnicos que exigen un alto nivel de conocimiento.

Ellos saben que, en el trabajo, reman a favor de corriente, porque el visitante llega con la mente abierta y preparado para el disfrute. "Cualquier tensión se resuelve rápido. La energía siempre es positiva, la gente viene a descubrir, a pasarlo bien", cuenta Paola García-Manzano.

Con los clientes establecen vínculos que les han llevado a encontrar una segunda línea de negocio: la venta de vino a aquellos que buscan una añada concreta o un vino muy específico. La relación estrecha con los châteaux les ha abierto la puerta de los grandes "négociants" (una especie de brokers) para llegar a caldos de otra forma inaccesibles.

Asturias no ha desaparecido del mapa de los Calva García-Manzano. "Crecí escuchando que era el mejor lugar del mundo", explica Paola, así que se las arreglan para encontrar momentos de descanso en Llanes, donde reencontrarse con las raíces, cerca de Piloña, la tierra natal de Veneranda Manzano, que también fue nombrada hija adoptiva de Oviedo, el lugar donde su bisnieta se reencontró con España y desde donde acabaría tendiendo un puente a Francia.

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