Oviedo, a pie de calle: El álbum de Guillén Lafuerza y La Monxina (IV)
El barrio donde vivió La Pixarra y sigue al pie del cañón el chigre más antiguo de Oviedo
Los vecinos «echados» del Rancho para hacer la autopista «Y» tuvieron que pleitear con el Estado para lograr su realojo en San Lázaro

Caja para la autopista "Y" tras el derribo de un centenar de casas en El Rancho. / C. V. G.
Cuentan los mayores del lugar que Guillén Lafuerza empezó a dejar de ser el «pueblito» donde todos se conocían cuando la construcción de la autopista «Y» echó para siempre a un centenar de las familias que vivían en las casas de planta baja con huerto El Rancho.
«Primero tuvieron que ir de renta al Postigo y después del juicio fueron todos en bloque para Arzobispo Lauzurica, en San Lázaro. Todo el bloque era de los del Rancho», cuenta Cholo Sousa, 82 años de memoria bien cercana. No en vano, sus padres y su hermano fueron de los vecinos afectados por aquel traslado forzoso, para hacer hueco a la entrada de la autopista, en el acceso por el este de Oviedo. «De aquí los echaron, antes no había más remedio. Expropiar para la autopista y fuera», añade Sousa. GuillénLafuerza tuvo su economato, con un cartel que hacía alusión al nombre originario de la zona, «Ventanielles Alto», donde «Ramón, que siempre estaba de mandilón, igual te vendía una lata de mejillones o un kilo de fabes; también tenia barricas antiguas de vino, abría hasta los domingos, de aquella no había ni fiestas», asegura medio en serio, medio en broma Luis Daniel Suárez, que a sus 74 años recuerda detalles del aquel Guillén Lafuerza y conserva unas cuantas fotos de tiempos en los que no se hacían con teléfono mvil ni se archivaban en Google o Instagram. «Y al lado estaba Santiago, el heladero, que en invierno vendía cartuchos de castañas. Te vendía polos o castañes, según la época», abunda. Tercia en la charla de Guillén José Manuel Rodríguez: «Esto era como un centro comercial, no faltaba de nada, había pescadería, carnicería, peluquería, tienda y de todo».

La autopista y detrás las casas de El Rancho y Guillén Lafuerza. / LNE
Tampoco faltaba la carbonería, con caballo incluido. Y, por supuesto unos cuantos bares. «El más grande era Casa Pepe, tenía bolera y también para jugar a la llave y a la rana», recuerda Cholo Sousa; también estaban en la misma zona el merendero Ovies, con una tiendina de ultramarinos al lado, que era como una habitación, La Parra y claro, este el Guillén», enumeran en retahíla clientes que se siguen reuniendo en el único bar que queda en la zona, testigo de aquel tiempo, «desde 1921», reza el toldo de la puerta , ahora con Roli Fernández y su mujer, Leticia Posada, al pie del cañón del chigre más antiguo de Oviedo, según la lista elaborada por el Ayuntamiento de los negocios de mayor arraigo a la ciudad. Era cuando para poder ver en la televisión el fútbol de los domingos, los chiquillos «teníamos que recoger chapas y corchos para dejarlo limpio. Y luego te decían: ¡siéntate ahí y no te muevas!».

Un grupo de vecinos, a las puertas del bar Guillén. / LNE
Un barrio tan populoso tenía dos fiestas señaladas al año, San Pedro y Covadonga, para abrir y cerrar el verano. Y Luis Daniel Suárez rescata otro evento singular para la memoria de esta esquina del este ovetense: «Aquí se jugó el primer campeonato de fútbol sala que hubo en Asturias.Lo organizó Ania, un vecino de aquí, era un monstruo, murió con noventa y pico años, hizo equipos para los guajes. Cubrió con alambre todas las ventanas de la escuela para romper los cristales y las porterías eran de hockey». En uno de los bloques de GuillénLafuerza vivía su abuela, Emilia García, más conocida como La Pixarra, célebre aficionada del Real Oviedo, y recordada hoy en la zona con un pequeño parque que lleva su nombre.

Homenaje a La Pixarra. Detrás, en el centro, Eugenio Prieto. / LNE
La autopista partió en dos, desde finales de los sesenta, el barrio- pueblo de Guillén Lafuerza que creció hacia La Monxina a mediados de la década de los ochenta.Un crecimiento urbanístico que obligó al vecindario, como antes había ocurrido en otros barrios de Oviedo, a movilizarse para conquistar mejoras como la retirada progresiva de las torres de alta tensión que había en la zona de Matalablima.

Tendido de alta tensión en la zona de La Monxina / LNE
Con el siglo XXI se hizo patente la necesidad de mejoras. La muerte de una vecina de GuillénLafuerza, de 74 años, sepultada por el techo carcomido de una vivienda en 2005, puso al descubierto que el 70% de las casas del Rancho necesitaban importantes obras de refuerzo en sus estructuras. En veinte años el aspecto y cuidado de esas casas unifamiliares ha dado un giro, con mejoras evidentes que ahora se han extendido, en forma de rehabilitación, a las fachadas de veinte portales del Patronato. Un paisaje que también ha experimentado una transformación evidente con la llamada Arpa, el nuevo acceso al otro lado del Rancho.
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