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La JOSCAN cántabra, un debut de ensueño en Asturias

La formación, con Óliver Díaz a la batuta, exhibe todo su talento en un concierto notable con obras de Copland, Rachmaninov y Dvorák

Juan Floristán, al piano, con la Joven Orquesta Sinfónica de Cantabria, dirigida por Óliver Díaz, ayer, en el Auditorio Príncipe. | LNE

Juan Floristán, al piano, con la Joven Orquesta Sinfónica de Cantabria, dirigida por Óliver Díaz, ayer, en el Auditorio Príncipe. | LNE

Jonathan Mallada Álvarez

Jonathan Mallada Álvarez

Oviedo

La Joven Orquesta Sinfónica de Cantabria (JOSCAN) ofreció ayer el décimo concierto de su historia -el primero fuera de su región- en el Auditorio Príncipe Felipe, consolidando simbólicamente un proyecto formativo que, de la mano del director asturiano Óliver Díaz, empieza a dar sus frutos y abre un esperanzador futuro para los músicos noveles. La velada musical, una repetición de la jornada del sábado en Comillas, culminaba el primer encuentro de primavera de la JOSCAN en el curso: unos días intensos de trabajo por secciones y, posteriormente, en conjunto, como el propio Díaz explicó. Pero los alicientes de la cita musical también se podían percibir a través de un programa muy interesante y repleto de exigencia.

La "Fanfarria para el Hombre Común" de Aaron Copland descubrió unos metales bien timbrados y una percusión precisa, tónica que mantendrían durante las dos horas de velada.

El plato fuerte de la tarde noche era el "Concierto para piano número 2" de Rachmaninov, donde la orquesta -de unos setenta componentes- permaneció equilibrada y bien ensamblada bajo las indicaciones de Óliver y la flexibilidad del pianista sevillano Juan Pérez Floristán, impecable en cada una de sus intervenciones, rodeadas siempre de gran lirismo. Pérez Floristán fue todo un lujo por la sintonía que evidenció con los músicos y su delicadeza para ajustar los fraseos, facilitando la concertación. Ante los aplausos del público en reconocimiento de su gran labor, regaló, como propina "El abeto", de "Los árboles" (Jean Sibelius).

La segunda parte conllevó la ejecución de la "Sinfonía número 9" de Dvorák, en cuyos cuatro movimientos la agrupación cántabra mostró unos violines brillantes y unas maderas de sugerente sonoridad , resultando una interpretación llena de vitalidad, con pasajes de cierto efectismo en el "Allegro con fuoco final", rubricando un debut de ensueño de la JOSCAN en tierras asturianas.

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