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Marino Pérez: "Hablar tanto de felicidad encubre mucha insatisfacción"

Javier Cuervo, José Errasti, Marino Pérez y David Alvargonzález, en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

Javier Cuervo, José Errasti, Marino Pérez y David Alvargonzález, en el Club LA NUEVA ESPAÑA. / Guillermo García

María José Iglesias

María José Iglesias

«Hablar tanto de felicidad, en realidad encubre una gran insatisfacción». El psicólogo y catedrático Marino Pérez, que regresa a la arena literaria con «Selfis, satisfyers, mascotas y robots: signos del narcisismo contemporáneo», destacó ayer en el Club que el ser humano habita un entorno saturado de dispositivos que devuelven constantemente la propia imagen. Pantallas que vibran, algoritmos que interpelan y objetos diseñados para la autocomplacencia. Todo ello configura, según el autor, un paisaje en el que el narcisismo se ha convertido en norma social.

El Psicólogo José Errasti, advirtió que «El ojo que se mira a sí mismo está enfermo». Su diagnóstico vinculaba este auge del narcisismo con una lógica mercantilista que convierte la identidad en producto y la experiencia en escaparate. «No se trata solo de individuos más egocéntricos, sino de una estructura social que incentiva esa mirada autorreferencial». El periodista Javier Cuervo puso el acento en el carácter accesible y provocador del libro. Destacó que el título, con su enumeración casi irónica, recuerda al estilo de las plataformas audiovisuales, pero encierra un diagnóstico sociológico profundo. «Este libro trata de nosotros», señaló, subrayando que el lector no puede mantenerse al margen. «Cuantas más fotos me hago, menos conozco a los demás», resumió, apuntando a una paradoja central del ensayo.

Mascotas como objetos afectivos

El filósofo David Alvargonzález introdujo recordó cómo animales que antaño formaban parte de la vida rural han sido reconvertidos en objetos afectivos que, en muchos casos, funcionan como marcadores de estatus o antídotos contra la soledad. «La relación con ellos ofrece una lealtad sin conflicto, una empatía sin fricción. Pero esa misma facilidad puede ir acompañada de una disminución de la empatía hacia otros seres humanos». También planteó la cuestión de las «otras inteligencias», desde los animales hasta los robots, como espejos que ayudan a definir lo que somos.

Marino Pérez aseguró que los cuatro fenómenos que dan título al libro —selfis, dispositivos sexuales, mascotas y robots— comparten una misma lógica: son tecnologías diseñadas para la autosatisfacción. Este tipo de narcisismo tiene un origen concreto que el autor sitúa a finales de los años noventa, con la expansión de las redes sociales. Particularmente llamativa fue su reflexión sobre los selfis. «Nadie necesitaba hacerse fotos constantemente hasta que esa posibilidad se convirtió en hábito. Algo similar ocurre con los llamados sex bots o con los chatbots terapéuticos», resaltó.n

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