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Carmen Domingo: "Carmen Díez de Rivera fue fundamental para la legalización del PCE"

«La llamada ‘musa de la Transición’ seleccionaba a la gente por su intelecto, no por su clase social», señala su biógrafa, merecedora del Premio Comillas por "El precio fue el silencio"

De izquierda a derecha, Ana Rodríguez, Carmen Domingo y Carmen Veiga.

De izquierda a derecha, Ana Rodríguez, Carmen Domingo y Carmen Veiga. / Miki López

María José Iglesias

María José Iglesias

La figura de la política Carmen Díez de Rivera, protagonista clave de la Transición española cuyo legado ha permanecido injustamente relegado, fue reivindicada ayer en el Club en un encuentro, con la periodista Carmen Domingo, su biógrafa, acompañada por Ana Rodríguez, letrada del Consejo Consultivo del Principado, y Carmen Veiga, ex concejala socialista en Gijón y fundadora, entre otros colectivos de la Tertulia Feminista Les Comadres.

«Díez de Rivera fue artífice de la legalización del PCE, un mérito que jamás le ha sido reconocido», señaló Carmen Domingo, autora de «El precio fue el silencio», que le ha valido el premio Comillas 2026. La autora realizó un arduo proceso de documentación, con más de sesenta entrevistas personales y un trabajo que definió como «arqueología histórica», para reconstruir una vida marcada tanto por la influencia política como por el silenciamiento posterior. «Su figura ha sido borrada», lamentó Domingo, insistiendo en la necesidad de devolverle el lugar que le corresponde. Para Ana Rodríguez, el libro no solo reconstruye una biografía, sino que corrige una omisión histórica: la de una mujer que contribuyó decisivamente a la consolidación democrática en España, más allá de los relatos marcados por su origen familiar, como hija extra matrimonial de Sonsoles de Icaza, marquesa de Llanzol y de Ramón Serrano Suñer, y el drama personal que enfrentó al saber que su novio, con el que planeaba casarse, era su medio hermano.

Una mujer con peso político

«Carmen Díez de Rivera fue jefa de gabinete de Adolfo Suárez, la primera mujer en ocupar ese cargo, y posteriormente eurodiputada; no era para nada la que le llevaba los cafés a Suárez, como se ha querido hacer ver, su papel fue mucho más relevante», destacó Carmen Veiga, que llegó a conocer a Carmen Díez de Rivera, fallecida de cáncer en 1999, a los 57 años. «No fue la musa de la Transición, pero la Transición hubiese sido otra sin ella», indicó Veiga, que cuestionó directamente el apodo popularizado por Francisco Umbral, que reducía su figura a un rol ornamental que ella detestaba. La autora incidió en la capacidad de diálogo de Díez de Rivera y en su temprana conciencia medioambiental. También destacó su experiencia en África como un punto de inflexión vital que amplió su mirada social y política y su predilección por rodearse de intelectuales: «seleccionaba a la gente por su intelecto, no por su clase social», matizó. Veiga llamó la atención sobre el hecho de que figuras de la Transición, como Juan Carlos I y Adolfo Suárez, omitieron el nombre de Carmen en sus memorias, algo que Díez de Rivera llegó a lamentar. «Rescatar la figura de Carmen Díez de Rivera es también rescatar una parte esencial de la democracia española», indicó Carmen Domingo, ante el público, con presencia de la ex eurodiputada Laura González y la filósofa Amelia Valcárcel.

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