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Oviedo despide al montañero Ramón Isidro González, fallecido en Caso tras despeñarse desde una altura de cien metros: "Como se dice en Asturias, era un buen paisano"

"Era un hombre al que quería todo el mundo; no miraba solo para sí mismo, estaba donde se le necesitaba", aseguran los allegados al allerano, que perdió la vida el pasado lunes en las inmediaciones del bosque de Brañagallones

Félix Vallina

Félix Vallina

Amigos y familiares despidieron este veiernes en la iglesia de San Lázaro a Ramón Isidro González, el montañero allerano, residente en Oviedo, que fue hallado muerto el pasado jueves en las inmediaciones del bosque de Brañagallones (Caso) tras haberse despeñado desde una altura de cien metros. Ramón Isidro González desapareció el lunes, después de salir a caminar por la ruta de Wamba, que une la carretera de San Isidro con el lago Ubales, a través del valle de Los Fornos. "Como se dice en Asturias, era un paisano", dijo durante su homilía el sacerdote Andrés Pérez, párroco de San Lázaro y vicario judicial de la diócesis de Oviedo.

Un cuarto de hora antes de la una de la tarde, la hora a la que comenzó el funeral, las inmediaciones de la iglesia de San Lázaro ya estaban llenas de personas allegadas al fallecido, entre ellos antiguos trabajadores del Pozo Nicolasa y de la Brigada de Salvamento Minero, donde Ramón Isidro González fue capataz. Al llegar el féretro, muchos de los presentes acudieron a darle las condolencias a la viuda, Belén Lorenzo, y al hijo del ingeniero prejubilado, Enol González. "Era un hombre al que quería todo el mundo", asegura uno de sus amigos que prefiere no ofrecer su identidad "porque todos pensamos lo mismo".

Una vez en el interior de la iglesia, el párroco Andrés Pérez tomó la palabra para dedicarle palabras de elogio a una persona a la que conocía personalmente. "Algo que siempre repetía Ramón es que hay que estar donde hay que estar, algo que él siempre llevó por bandera", afirmó el sacerdote. "Eso es que no miraba sólo para sí mismo, no estaba donde él quería estar, estaba donde se le necesitaba. Así, estuvo siempre con su familia, con sus amigos y con quien lo necesitó cuando formaba parte de la Brigada de Salvamento Minero", añadió.

El accidente

El cadáver de Ramón Isidro González fue hallado el pasado jueves después de ponerse en marcha un operativo de búsqueda en el que participaron casi 300 personas. El cuerpo sin vida del montañero estaba al norte del lago Ubales, junto al Pico Brañapiñueli y en las inmediaciones del bosque de Brañagallones, en el concejo de Caso.

Fue el dispositivo asturiano coordinado por el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) el que localizó el cuerpo. En concreto un guarda de Medio Natural adscrito al operativo avistó el cadáver. El Puesto de Mando Avanzado del SEPA comunicó oficialmente a las 14.01.horas el hallazgo. El grupo de rescate del citado servicio fue el encargado de acudir al lugar en el helicóptero medicalizado. Solo pudieron confirmar el fallecimiento.

Ramón Isidro González desapareció el lunes, después de salir a caminar por la ruta de Wamba, que une la carretera de San Isidro con el lago Ubales, a través del valle de Los Fornos. Ya de madrugada, su mujer alertó a los servicios de emergencias de que no había regresado a casa, por lo que se activó un dispositivo de búsqueda que terminó implicando a servicios de Asturias y Castilla y León.

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