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Los clientes del «Chiribí» homenajean a Chan, el propietario del historico bar de Oviedo

Unas 300 personas se unen para celebrar que se cumplen veinte años del cierre del local de Pérez de la Sala con su dueño como protagonista: «Se me saltaron las lágrimas», dice el conocido hostelero

"Ya está aquí, la peña Chiribí": el emotivo homenaje de clientes y trabajadores a la mítica cervecería ovetense que cerró hace dos décadas

F. Vallina

Félix Vallina

Félix Vallina

Amigos, familiares, clientes, antiguos trabajadores... No faltó casi nadie para celebrar que se cumplían veinte años del cierre de la cervecería Chiribí, situada hasta su desaparición en Pérez de la Sala, lugar donde se reunía la peña del Real Oviedo que llevaba el mismo nombre que el local. Unas 300 personas, muchas llegadas de fuera del Principado expresamente para el evento, se dieron cita el viernes para reencontrarse, revivir viejos tiempos y homenajear al propietario del Chiribí, Juan García Garrosa, conocido por todos por Chan.

Visiblemente emocionado, ya que desconocía lo que se había organizado en su honor, Chan se armó de valor, cogió un micrófono, y les dedicó unas palabras a todos los presentes. «Estoy muy agradecido a todo el mundo, me habéis hecho llorar. El único que no debía saberlo en Oviedo era yo», dijo el conocido hostelero, alma del «Chiribí», tratando de contener las lágrimas.

La fiesta comenzó con una quedada en la cervecería Mare Nostrum, uno de los últimos clásicos que sobrevive en Pérez de la Sala de la movida de los años ochenta y noventa del siglo pasado en la zona alta de la ciudad, para luego bajar en cortejo hasta la plaza de Riego, donde Chan regenta desde hace más de dos décadas El quinto de la tarde junto a su mujer, María García Rivera. «La verdad es que fueron años maravillosos. El Chiribí fue una cervecería con historia, entre el bar y la peña se marcó una época», dice Chan haciendo referencia al grupo oviedista con sede en su local. «Todo el mundo se conocía y el Real Oviedo también nos unía. Lo pasábamos muy bien», recuerda el propietario del mítico local.

La del viernes fue una tarde –muchos la prolongaron hasta bien entrada la noche– plagada de nostalgia, lágrimas de felicidad, oviedismo y la promesa de volver a repetir la quedada. «Vino gente que vive fuera de Oviedo y que hacía muchos años que no veía. Estas cosas te ponen los pelos de puntra», explica Chan. «Del ‘Chiribí’ tengo anécdotas como para escribir un libro, aunque muchas de ellas no se pueden contar porque alguno se asustaría», subraya el hostelero con humor

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