Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El fenómeno "Cantajuego" llena hasta arriba de niños el Teatro Campoamor de Oviedo: "En casa son la banda sonora", dicen los padres

La formación hace un repaso por sus temas más emblemáticos en un concierto que forma parte de la gira de sus veinte años de historia: "Son los mejores", defienden los más pequeños

Pasión en Oviedo por Cantajuego: lleno en el Campoamor para asistir al conceirto que celebra los 20 años del grupo en los escenarios

Mario Canteli

Félix Vallina

Félix Vallina

Si en la memoria colectiva de la ciudad aún resuenan grandes citas como las de Michael Jackson o U2, desde este domingo habrá que hacer un hueco para el fenómeno de "Cantajuego". Lleno absoluto en el Teatro Campoamor, palcos abarrotados y un patio de butacas convertido en un hervidero de nervios infantiles para disfrutar del concierto de la gira de los veinte años de una apuesta que vuelve locos a los "groupies" con chupete. No en vano, no hay padre ni madre que en las dos últimas décadas no se sepa de memoria sus canciones y que no se haya convertido en una taza o en una tetera para ver a sus hijos sonreir.

Porque lo de este domingo no fue solo un concierto: fue, para muchos, el primer concierto. Y eso se nota. Se percibía en los saltos sobre las butacas, en los ojos muy abiertos antes de que se apagara la luz y en los aplausos a destiempo, llenos de entusiasmo puro. En uno de los palcos, Llára Parajón y Lucía Ramos —esta última de cuatro años y la primera a punto de cumplirlos— no podían contener la emoción. “Me gusta mucho, mucho… todos los que bailan y todas las canciones. Son los mejores”, acertaba a decir Lucía, mientras su amiga asentía con la seriedad que solo tienen los niños cuando algo importa de verdad.

En primera fila, los hermanos Luis y Luca Menéndez, llegados desde Gijón, no perdían detalle. “A mí me gusta el Señor Don Gato”, explicaba Luis con convicción, mientras Luca, sin dudarlo, elegía “Soy una taza” como su favorita. Un poco más atrás, Greta Miaja que fue al concierto con su madre, Queralt Inguanzo, no veía la hora de que comenzase el espectáculo. “En casa son la banda sonora. Se repite hijo tras hijo”, reconocía su madre. El personaje preferido de Greta es Puli, “el de la melena”. Desde León, Tamara Modrego y Toni Bañegil hicieron el viaje hasta Oviedo con su hija Minaya para no perderse la cita. “Es traerla a ver a sus ídolos”, comentaban, entre risas y móviles preparados para grabar cada momento.

Sobre el escenario, "Cantajuego" ofreció un recorrido por sus veinte años de historia, enlazando clásicos que el público —pequeño y no tan pequeño— coreó sin titubeos. Sonaron temas como “Soy una taza”, “El señor Don Gato”, “Susanita tiene un ratón” o “La vaca Lola”, en un viaje festivo que avanzaba al ritmo del tren "Chucuchú". No faltaron los personajes más queridos: el Burrito Pepe o el Cocodrilo Coco aparecieron entre aplausos para bailar con los niños, que respondían como si estuvieran frente a auténticas estrellas del pop.

Entre el público también había padres con estrategias. Es el caso de Javier Suárez, que acudió al concierto con su hijo pequeño, Miguel: “No sé si traerle habrá sido una buena o un error: puede que sirva para que se canse y deje de poner las canciones a todas horas o para que las ponga todavía más", dudaba entre risas. Quizá tenga razón. Porque si algo quedó claro este domingo es que "Cantajuego" no es una moda pasajera, es un ritual generacional.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents