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Los alumnos que estudiaron PREU en 1968 en los Dominicos de Oviedo celebran su comida anual

La mayoría de los asistentes a la cita eran internos del centro, algo que les unió para siempre: "Sólo salíamos en verano y en Navidad. Tenía más contacto con mis compañeros que con mi hermana", dice Roberto Llamedo, uno de los organizadores.

Arriba y por la izquierda están José Antonio Mazoy, Gutiérrez Gamonal, José Manuel Camiña, José Manuel Álvarez, Roberto Álvarez,  Vicente  Valle,  José María Martínez, Luis Ayala Espina, Fernando Fidalgo, Francisco Bescós, Ignacio Veiga, Cándido Álvarez, José Manuel Suárez Prieto, Francisco Rodríguez Iglesias, Manuel García, Jesús Osoro y Rogelio López. Abajo, Fernando Terrazas,  Alfonso Sevillano, Carlos Benítez, José Ángel García, José Antonio Lana y Roberto Llamedo.

Arriba y por la izquierda están José Antonio Mazoy, Gutiérrez Gamonal, José Manuel Camiña, José Manuel Álvarez, Roberto Álvarez, Vicente Valle, José María Martínez, Luis Ayala Espina, Fernando Fidalgo, Francisco Bescós, Ignacio Veiga, Cándido Álvarez, José Manuel Suárez Prieto, Francisco Rodríguez Iglesias, Manuel García, Jesús Osoro y Rogelio López. Abajo, Fernando Terrazas, Alfonso Sevillano, Carlos Benítez, José Ángel García, José Antonio Lana y Roberto Llamedo. / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

Como viene siendo habitual desde hace casi dos décadas, la promoción de alumnos que estudiaron PREU en los Dominicos de Oviedo en 1968 celebró el pasado sábado su comida anual en un conocido restaurante de la ciudad.

A la cita acudieron José Antonio Mazoy Rodríguez, Gutiérrez Gamonal, José Manuel Pérez Camiña, José Manuel Álvarez, Roberto Álvarez, Vicente Valle, José María Martínez, Luis Ayala Espina, Fernando Fidalgo, Francisco Bescós, Ignacio Veiga, Cándido Álvarez, José Manuel Suárez Prieto, Francisco Rodríguez Iglesias, Manuel García Prieto, Jesús Osoro y Rogelio López. Abajo, Fernando Terrazas, Alfonso Sevillano, Carlos Benítez, José Ángel García, José Antonio Lana y Roberto Llamedo.

A lo largo de la jornada no faltaron las risas, la nostalgia y los recuerdos de una época que les marcó para siempre. De hecho, muchos de los asistentes a la comidad vivén internos en el colegio, lo que les unió aún más. "Sólo salíamos en verano y en Navidad. Tenía más contacto con mis compañeros que con mi hermana", dice Roberto Llamedo, uno de los organizadores.

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