Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El escritor Javier Castillo presenta, por fin, libro en Oviedo: "Lo tienes todo y un segundo después nada, la vida golpea así"

El superventas llega a la capital con su novela "El susurro del fuego", tras suspender dos veces el encuentro con los lectores por la muerte de sus padres

Javier Castillo, a su paso por la Semana Negra de Gijón en 2019.

Javier Castillo, a su paso por la Semana Negra de Gijón en 2019. / Juan Plaza

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

El escritor Javier Castillo, malagueño, de Mijas, ha visitado Asturias muchas veces. Lo hizo invitado a la Semana Negra de Gijón y alguna otra para encontrarse con sus lectores en Oviedo. Sus primeras incursiones en la región llegaron al poco de haber revolucionado Amazón con "El día que se perdió la cordura", una novela que autopublicó en 2014 en su plataforma gratuita y que al poco tiempo había rebasado con creces las 45.000 descargas. Cuando en 2019 pasó por Gijón para presentar nuevo libro, "Todo lo que sucedió a Miranda Huff", el escritor reconocía, sin ostentación, su buena estrella: "Es difícil conseguir un éxito como el que tengo". Ahora, con 39 años y otra novela más en su currículo, "El susurro del fuego", editada por Suma, como las anteriores, Javier Castillo sigue siendo un ganador, pero le pesan los golpes de la vida.

Javier Castillo atraviesa un intenso y doble duelo. En apenas dos meses perdió a su padre y a su madre. El escritor ha hablado públicamente de su estado de absoluta perplejidad y de su profunda tristeza. Por esos dramáticos sucesos vitales, Javier Castillo suspendió dos veces la presentación de su libro en Oviedo, en ambas ocasiones en la librería Cervantes de Oviedo. Este jueves, 16 de abril, a las 18.00 horas, por fin, se reunirá allí con sus lectores. "Necesito ir a Oviedo, adentrarme en mis emociones y tratar de dejar atrás un ciclo", afirma. "Necesito hacerlo. La editorial me decía que ya lo haríamos, pero para mí era superimportante reencontrarme con toda aquella gente que aquellos días iba a acompañarme", se sincera.

Quiere que sea una celebración, una fiesta, dice. La novela está dedicada a su madre. Eso fue antes de que ella falleciera, pero ahora ha cobrado un nuevo significado: "El tema del libro es que lo tienes todo y un segundo después no tienes nada, la vida golpea así".

La madre de Javier Castillo llegó a leer su última novela. "Le encantó", cuenta su hijo, y cuando ella falleció estaba disfrutando de "la mejor versión de su madre", tras años de dificultades y problemas de salud. "Duró poco", se lamenta.

Ahora comprende mejor a sus lectores. Muchos se le acercaban en las firmas de libros y se sinceraban con él, hablándole de cómo la lectura de sus novelas les habían aliviado algunos tragos difíciles y cómo algo en ellas les había llegado especialmente. "Ahora me pasa a mí. Una cosa es escribirlo, lo sacas todo, tus recuerdos, todo tú, pero siempre hay algo sutil y eso que escribiste, en un momento determinado cobra un nuevo significado", admite.

Javier Castillo solo ha cancelado tres firmas de libros a lo largo de su carrera literaria. En su vida anterior trabajaba como asesor financiero. La primera vez que tuvo que suspender un encuentro con el público fue por una gastroenteritis; las otras dos anulaciones fueron las de Oviedo. La primera estaba programada en noviembre del año pasado. Se encontraba en Bilbao cuando recibió la llamada de su hermano avisándole del fallecimiento súbito de su padre. En Oviedo debía acabar su gira, pero, lógicamente, quedó relevado del compromiso. "Reprogramamos para la primera semana de febrero y a finales de enero murió mi madre", ese fue el segundo amago. A ambas pérdidas, las de su padre y su madre, Javier Castillo se refiere como "una pesadilla". "Llevaba años pensado en que mi madre no superaría todas sus dolencias, pero cuando llega la pérdida nunca está preparado, siempre es más doloroso de lo que imaginabas", reconoce.

"Hay una sensación de injusticia", añade, a la que se suma la de orfandad. "Si tienes a tus padres sigues perteneciendo a algo. Mi hermano y yo hablamos mucho y compartimos esa emoción: yo hablaba con mi madre todos los días, dejé de recibir aquellas llamadas; a veces protestaba por algo que hacía, ahora hecho de menos aquellas quejas absurdas", admite. ¿Cómo lo afronta? "Lo que haces es centrarte en el presente: yo tengo tres hijos, pero los abuelos deberían ser eternos...", se duele.

Quizás le ayude a suavizar el dolor esa casa que planea comprar en Asturias, un viejo proyecto que ahora ve más cercano. "Estoy enamorado de esa zona. Todos los años miramos a ver si encontramos una casita rural. A lo mejor es el momento de dar el salto, buscar un lugar tranquilo, donde escribir viendo un paisaje tranquilo por la ventana".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents