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Fallece a los 98 años Higinio Fernández, fundador de la imprenta Hifer y un referente de las artes graficas de Oviedo

El empresario valdesano fundó en los años 50 la imprenta Hifer, ubicada en Ciudad Naranco

Higinio Fernández.

Higinio Fernández. / 82

Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Higinio Fernández, fundador de la imprenta Hifer, con sede en Ciudad Naranco, falleció a los 98 años el pasado 5 de abril. Nacido en la localidad de Barcia, en Luarca, comenzó a trabajar con tan solo catorce años en el mundo de las artes gráficas en la imprenta Ramiro Pérez del Río de Luarca . El trabajo era constante para las conserveras de la zona, pero la empresa terminó cerrando. Este joven no dudó en hacer las maletas y trasladarse a Madrid para buscarse la vida. No obstante, su objetivo siempre fue volver a Asturias. Contrajo matrimonio con la ya fallecida praviana Edelmira González y se trasladaron a vivir a León. "El clima de Castilla no lo llevaba nada bien", recuerda su hijo Ángel Fernández. Cuando tuvieron la oportunidad, regresaron a Asturias. "Pensaron si residir en Oviedo o en Gijón y se decantaron por la capital asturiana a pesar de que era del Sporting", ironiza.

Fernández fue contratado por Gráficas Summa, que estaba al lado de la Casa Sacerdotal, y al poco tiempo tomó la decisión de emprender. Lo hizo en una casa de la calle Ricardo Montes, en 1952 y para el nombre de la empresa usó el acrónimo de su nombre: Higinio Fernández, Hifer. "Era una casa imprenta", recuerda su hijo porque estaba la cocina y en el salón instalaron la imprenta, que funcionaba a pedal.

En esta etapa profesional se vio obligado a abandonar la litografía para dedicarse a la tipografía. «Fueron años de mucho trabajo; de trabajar de sol a sol», recuerda su hijo. Entre las anécdotas que cuenta la familia es que Fernández no dudaba en coger la bici para ir desde Ciudad Naranco hasta Belmonte de Miranda para buscar clientes. Además, de aquella no había un teléfono en cada casa. Existía uno en el bar Central, ubicado enfrente de la empresa, y Fernández destinó una noche para colocar un cable que partía desde su local y desembocaba en un pulsador instalado en el establecimiento hostelero. «Cuando los clientes llamaban, apretaban el sistema para informar a mi padre que corría para atender la llamada a través de una calle que no estaba asfaltada».

La imprenta fue ganando clientes y una década después de su creación fue necesario aumentar el local. Fernández tomó la decisión de mudarse a la calle Lorenzo Abruñedo. "Consiguió una muy buena cartera de clientes con García Rodríguez Hermanos y donde conoció a Severino García Vigón y Coca Cola Pryca y Banco de Asturias. También había otras empresas de renombre". En los 80 volvió al mundo de la litografía y la empresa sigue abierta en la actualidad de manos de su hijo Ángel. "Fuimos la primera imprenta que implementó la impresión digital y también hicimos algunas incursiones en la cartelería. Después, la empresa se centró en la edición de libros bajo la marca El Sastre de los Libros".

Higinio se jubiló hace unos años. Durante mucho tiempo seguía pasando cada día por la imprenta. Un punto de inflexión de su vida fue la pandemia. "Era una persona muy activa, pero con el confinamiento perdió masa muscular". Además, en casa era feliz. En la televisión siempre tenía puestos partidos del Real Madrid y rememoraba victorias y grandes campeonatos. "Mi padre era una persona con muy buen humor y siempre estaba tomando el pelo a la gente. También era feliz en Barcia. Vivía en Oviedo, pero tenía su cabeza en Luarca". Allí descansará para siempre.

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