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La "solidez", arma de Oviedo ante sus competidoras por la Capitalidad Europea de la Cultura según los expertos

El jurado destaca el respaldo social, político y financiero a la candidatura ovetense, frente a la "audacia creativa" de Cáceres, Granada y Las Palmas

La gran lona de la capitalidad en la plaza de la Catedral.

La gran lona de la capitalidad en la plaza de la Catedral. / Mario Canteli / LNE

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La carrera hacia 2031 ya no es una marcha de fondo, sino un sprint entre cuatro ciudades. Oviedo ha superado el primer examen con una propuesta que el jurado ha calificado de "convincente, oportuna y emocionalmente resonante", pero el informe técnico del jurado de expertos liderado por Tanja Mlaker –conocido esta semana– revela que el camino hacia el éxito en diciembre exige analizar con lupa a los rivales. Desde la óptica ovetense, el escenario es esperanzador: la capital asturiana tiene activos que sus competidoras envidian como la financiación, la "solidez" financiera para transformar La Vega o elconsenso político y social, aunque estas presentan otras ventajas como la "audacia creativa" que los expertos piden al proyecto asturiano.

Europa hace especial hincapié en la importancia de la seguridad que traslada Oviedo. Mientras que Granada —que compite con la metáfora de la "Llave" y su potente binomio ciencia-cultura— tiene el "46% del presupuesto operativo pendiente de futuras decisiones políticas", Oviedo ya luce galones con "20 millones de euros del Fondo de Transición Justa asegurados" para La Vega. Es una ventaja significativa: Oviedo ya tiene encaminada su sede mientras los granadinos navegan en la incertidumbre financiera. No obstante, el jurado advierte de que Granada posee una base institucional "excepcionalmente fuerte" por su Universidad.

Si miramos aún más al sur, Las Palmas de Gran Canaria presenta la "Rebelión de la Geografía". Es una propuesta valiente que el jurado aplaude por su defensa de los derechos culturales, pero que cojea en su estructura interna. El panel nota con preocupación que cuentan con un "equipo central de solo 12 personas", lo que genera dudas sobre su capacidad de liderazgo. Oviedo, aunque debe clarificar su gobernanza y definir roles para el "director ejecutivo y el director artístico", parte de una base de consenso político que los expertos consideran un "activo genuino y significativo" sin parangón en las otras candidatas.

Cáceres, con su "Transcultura", es quizás el rival más equilibrado artísticamente. El informe destaca su capacidad para unir lo ancestral con lo contemporáneo, un espejo donde Oviedo debe mirarse para que su programa no sea solo "institucional". Sin embargo, Cáceres sufre un "desequilibrio geográfico significativo", olvidando a la Europa del Este. Oviedo, que ha logrado que "casi cada proyecto incluya al menos un socio europeo", le gana la mano en cooperación internacional, aunque deba mejorar su estrategia para atraer público más allá de las redes universitarias.

El jurado pide a todas las candidatas un cambio de ritmo. En el caso ovetense, se exige una "visión artística más audaz y cohesiva" que evite que el programa se perciba como una suma de proyectos aislados. Además, el uso de términos como orbayu o sestaferia podría ser un arma de doble filo: dan identidad, pero el panel teme que no calen en audiencias europeas".

En conclusión, Oviedo llega a la final con los deberes financieros hechos y un respaldo social total. Sus rivales tienen conceptos potentes, pero enfrentan riesgos de gestión y presupuesto que en el bando asturiano están blindados. El reto debe ahora dotar a la "amabilidá" de ese alma creativa que el jurado reclama. Si Oviedo logra simplificar su narrativa y asegurar un "plan B" para La Vega, a finales de año podría haber otro brindis.

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