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El teatro de Oviedo que acoge a sus actores más especiales: son 22 usuarios del Centro de Apoyo a la Integración del Naranco

Con escenografía que recrea la Torre Eiffel y el Empire State, los intérpretes presentan una obra que combina aprendizaje y disfrute sobre el escenario

Los usuarios del CAI del Naranco con la concejala de Educación, Lourdes García.

Los usuarios del CAI del Naranco con la concejala de Educación, Lourdes García. / Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Mateo es un asturiano que sueña con conocer diferentes países del mundo. Vive en un pueblo rodeado de vacas y un día toma la decisión de cumplir con su objetivo. Tras hacer la maleta y colgar la cámara de fotos de su cuello, comienza a volar. La primera parada, París. Después, vienen Nueva York, China y Egipto. Este es el argumento de la obra de teatro protagonizada por el grupo «Entrebambalinas», que está integrada por veintidós usuarios del Centro de Apoyo a la Integración (CAI) Naranco.

Los espectadores durante la mañana de ayer fueron los alumnos de los colegios Lorenzo Novo Mier, Dolores Medio y Santo Ángel. También acudió la concejala delegada de Educación, Lourdes García. En total, 420 alumnos pasarán desde el martes hasta hoy por las reformadas butacas del teatro Pumarín «José Antonio Lobato» para conocer la historia de este joven. El objetivo de este proyecto es doble. Por un lado, enseñar a los más pequeños de la casa las diferentes discapacidades. Por el otro, que los usuarios del CAI trabajen todos los campos como la comunicación, la memoria, respetar unos horarios, respetar a sus compañeros y aprender a disfrutar sobre un escenario. «Estar aquí les sube muchísimo la autoestima».

Son palabras de Marisa Sariego, responsable del grupo de teatro. Cuenta que el grupo comenzó a trabajar en octubre del año pasado. «Ensayamos dos días a la semana y durante dos horas cada jornada». Todo el centro se involucra con los preparativos que van desde la diferente escenografía que incluyó la Torre Eiffel, el Empire State Building, la muralla china y las tumbas egipcias. De forma paralela, diseñar todo el vestuario y preparar todos los movimientos que los usuarios tienen sobre el escenario. «El día que actuamos acabamos llorando todos porque nos emociona mucho llevar adelante la obra», concluyó Sariego. n

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