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El legado del «Capitanín» en Oviedo: una treintena de familiares del histórico socialista Avelino Cadavieco se cita en la capital

La cita, promovida por el ahijado del político del que heredó el nombre, tuvo lugar en un restaurante de González Besada

Asistentes a la reunión de familiares de Avelino Cadavieco.

Asistentes a la reunión de familiares de Avelino Cadavieco. / Irma Collín

La familia Cadavieco celebró un encuentro este domingo en Oviedo, que ha servido para recordar la figura de Avelino Cadavieco, histórico militante del PSOE asturiano y amigo personal de Ramón Rubial con el que compartió varios años de reclusión en el Penal del Puerto de Santa María (Cádiz). Avelino Cadavieco murió en el año 2000, a los 83 años de edad, y desde hace cuatro años su familia se reúne para compartir una comida y recordarle.

El encuentro de este año ha tenido lugar en un restaurante de la céntrica calle González Besada, donde se han dado cita una treintena de familiares, venidos de distintos puntos de Asturias, entre ellos su ahijado también llamado Avelino Cadavieco, promotor de estos encuentros, que comenzaron en 2023 en La Manjoya. La reunión familiar ha servido «para compartir documentos y papeles que hay en la familia de la trayectoria de mi padrino», según comentó a LA NUEVA ESPAÑA Avelino Cadavieco, taxista ya retirado que le llevó en más de una ocasión a Ferraz para reunirse con dirigentes del PSOE, en los años ochenta y noventa.

Avelino Cadavieco, que fue conocido como el «Capitanín», por ser el capitán más joven del Ejército de la República durante la Guerra Civil, con tan solo 18 años, trabó una profunda amistad con Ramón Rubial, que fue presidente del PSOE desde el año 1976 hasta su muerte en 1999 y nexo de unión entre los socialistas que habían vivido la Guerra Civil y los nuevos dirigentes que asumieron el liderazgo del partido tras el histórico congreso de Suresnes y acabaron llevando al PSOE al Gobierno de España en 1982, con Felipe González y Alfonso Guerra. Pese a combatir en la Guerra Civil en primera línea del frente y ser luego condenado a muerte, pena que le fue conmutada por la mediación de un familiar que era religioso, Cadavieco no solía incidir en esos episodios en la estrecha relación que mantuvo con jóvenes del PSOE tras el restablecimiento de la democracia porque «cada uno, de uno y otro bando, lo pasó muy mal», según declaró en una entrevista a este periódico. Colaboró activamente con la Agrupación Municipal Socialista de Oviedo (AMSO), hasta el punto de financiar de su bolsillo la primera imprenta offset del partido en la ciudad durante la clandestinidad.

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