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Vecinos y conductores de Oviedo aplauden el intento de "calmar" el tráfico en su entrada más transitada: "Es muy conflictiva"

El plan de Seguridad Ciudadana de anular el acceso a la glorieta de Pérez de la Sala genera división entre los que creen que "podría ser positivo" y los que culpan de los siniestros a la falta de civismo: "Bastaría con unas multas a los infractores"

Pablo Fraile y Carmen Fernández, ayer, junto al enlace que el Ayuntamiento baraja anular para reducir los accidentes.

Pablo Fraile y Carmen Fernández, ayer, junto al enlace que el Ayuntamiento baraja anular para reducir los accidentes.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El plan de la concejalía de Seguridad Ciudadana para «calmar» la plaza de Castilla con la reordenación del acceso desde González Besada y Pérez de la Sala ha despertado un debate al que los vecinos, que oscilan entre el alivio por la intentona de poner soluciones a un «punto negro» y el recelo ante un posible desplazamiento del caos circulatorio a otro punto, dan la bienvenida. La propuesta liderada por el edil José Ramón Prado, que estudia anular el ramal directo desde Pérez de la Sala hacia la glorieta e invertir el sentido de dicha calle para crear otra salida por Félix Aramburu, es vista con buenos ojos por quienes padecen el riesgo diario de colisión: «Puede tener mucho sentido porque los cambios de carril ahí son muy peligrosos», admiten los usuarios ante un proyecto que ayer centró muchas tertulias en la zona.

Carmen Fernández y Pablo Fraile, residentes en Otero pero asiduos de la plaza de Castilla, se acercaron ayer dando un paseo a la congestionada rotonda tras conocer las intenciones de la Policía Local a través de este diario. Ambos, que sufren la saturación de la vía de forma recurrente, avalan la necesidad de intervenir en una glorieta «muy conflictiva» donde la confluencia de flujos genera situaciones de riesgo constante. Para Fernández, la seguridad justifica el cambio, coincidiendo con la tesis municipal de que eliminar el enlace directo calmará la tensión que hoy marca el paso de los 20.000 vehículos que transitan por allí al día. El Consistorio confía en que esta medida logre pacificar definitivamente el entorno.

Sorpresa

La iniciativa ha cogido por sorpresa a otros residentes de Pérez de la Sala y Félix Aramburu. Aunque el diagnóstico de alta siniestralidad es compartido, las soluciones propuestas generan dudas operativas. Ana Benito, que frecuenta la zona para visitar a su madre, reconoce que «algo hay que hacer», pero sugiere alternativas menos drásticas como un «ceda el paso a los que vienen de González Besada». Por su parte, Aurelio Fernández, veterano conocedor del barrio, certifica que es «rara la semana que no hay algún choque», pero pide al Ayuntamiento que no se limite al plano teórico. «Deben mirar bien si anular la salida no satura luego a Félix Aramburu», advierte, subrayando el temor a que el atasco simplemente cambie de calle. Aun así, concede que «está bien que alguien se atreva» a afrontar el problema de raíz.

En el lado crítico, María del Mar Moreno cuestiona el gasto de 50.000 euros. Para esta vecina de Pérez de la Sala, el problema es de disciplina vial. «Lo que hace falta es que los conductores dejen de saltar la isleta e invadir la salida de Pérez de la Sala y eso se soluciona con un puñado de multas», sostiene, apostando por la mano dura frente a las obras, aún en fase de evaluación, con las que se pretende equilibrar la fluidez del tráfico con la seguridad vial en un punto de circulación por el que pasan al año 7 millones de vehículos y donde en 2025 hubo 41 accidentes –más que en ningún otro–, con dos heridos leves.

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