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Así es la joya verde que Oviedo reabrirá para el verano: 200 árboles más, una laguna y 14 bancos

El primer bosque industrial de Asturias avanzan en su transformación como jardín botánico de la capital: "Unirá de manera armónica la trama urbana con el entorno natural"

Máquinas trabajando este lunes en el bosque del Fulminato.

Máquinas trabajando este lunes en el bosque del Fulminato. / Mario Canteli

Lucas Blanco

Lucas Blanco

La transformación del Fulminato, el bosque del antiguo recinto fabril de La Manjoya, en una suerte de jardín botánico de Oviedo entra en su recta final. La mancha verde con el tamaño de más de ocho campos de fútbol que envuelve los restos de la antigua fábrica de explosivos reabrirá de cara al verano con 202 árboles autóctonos (abedules, robles, hayas y fresnos) nuevos, una laguna creada sobre los restos de las antiguas edificaciones y 14 bancos, además de nuevos cierres y cartelería destacando la historia de la factoría. El edil de Planeamiento, Nacho Cuesta, destaca que la actuación ha culminado el acondicionamiento de viales y desbroces, conseguirá «unir de manera armónica la trama urbana con el entorno natural» y hace accesibles a los visitantes los vestigios del primer bosque industrial de Asturias.

Los operarios ultiman los detalles para estrenar las mejoras en junio. Tras meses de intensos trabajos de recuperación paisajística e histórica, el espacio, situado a escasos metros de la nueva promoción de 37 chalés de La Manjoya, iniciará en días la instalación del mobiliario y los cerramientos de seguridad de los edificios en ruinas. Esta intervención, enmarcada en el Plan de Sostenibilidad Turística, supone el primer hito del futuro Anillo Verde de la ciudad. Según Cuesta, el proyecto avanza «adecuadamente» y está ya en una fase de renaturalización que permitirá «poner en valor los vestigios arquitectónicos» de la antigua fábrica de pólvora de 1866.

Para el edil, referentes como los jardines de Santa Catalina en Álava han servido de «estímulo para afrontar una actuación ambiciosa» que recupera un patrimonio degradado para el uso ciudadano.

El corazón de la reforma ha sido la sustitución de la degradada masa forestal por un ecosistema equilibrado. Los técnicos han procedido a la retirada crítica de especies invasoras, principalmente la Robinia pseudoacacia, que asfixiaba el crecimiento local. En su lugar, el bosque recupera su esencia asturiana con la plantación de los 202 árboles autóctonos.

Aspecto del bosque del Fulminato.

Aspecto del bosque del Fulminato. / Mario Canteli

Esta «infraestructura verde» se complementa con la creación de una red hídrica naturalizada. Aprovechando las antiguas cimentaciones de la fábrica, se está dando forma a una laguna permanente con lirios y juncos, además de una zona de inundación temporal para gestionar de forma natural las escorrentías y proteger los nuevos senderos. No se ha utilizado cemento en los viales; en su lugar, se ha apostado por pavimentos ecológicos terrizos que minimizan la huella de carbono y garantizan el drenaje.

Patrimonio histórico

Más allá de su valor botánico, el Fulminato se presenta como «un museo al aire libre». La limpieza de hiedras ha sacado a la luz muros de contención, búnkeres y galerías subterráneas que ahora son visitables de forma segura gracias a la instalación de cierres de forja. Los itinerarios, que estarán totalmente operativos para el verano, conectan el bosque con la antigua casa del ingeniero, consolidando un eje cultural para el barrio.

La culminación de los trabajos llegará presumiblemente a finales del próximo mes tras culminar la colocación de bancos, sillas y mesas de picnic fabricadas íntegramente con plástico reciclado. Con la reapertura de este espacio de 81.000 metros cuadrados, Oviedo no solo gana un jardín botánico, sino un «refugio climático» que servirá de modelo para futuras intervenciones en el municipio. «Es una pieza clave del futuro Plan General de Ordenación», incide Cuesta, subrayando que el objetivo final es convertir este rincón de La Manjoya en un recurso didáctico y turístico de primer orden donde se prevé acometer nuevas fases de mejora que lo consoliden como reclamo turístico.

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