De la libertad de decidir al derecho a la vida, la eutanasia aviva el debate en el Club
Juristas, biólogos y médicos priorizan aliviar el sufrimiento, mientras que la Asociación DMD defiende la utilidad de la normativa española

Por la izquierda, Ángel Álvarez, Juan Manuel Rodríguez, Pilar Cartón, Ángel Jiménez Lacave y Borja del Campo. / Mario Canteli
La aplicación de la Ley de Eutanasia en España (aprobada en 2021), encendió ayer el debate en el un Club abarrotado, en un debate abordado desde los condicionantes psicológicos, médicos, jurídicos y sociales de la normativa. El diálogo, al que siguió un intenso turno de intervenciones del público, puso sobre la mesa la tensión entre la autonomía personal y los marcos éticos, culturales y religiosos que condicionan las decisiones en situaciones límite. Desde la biomedicina hasta el derecho, pasando por la experiencia clínica y el activismo social, los participantes coincidieron en la complejidad del asunto, aunque divergieron en sus conclusiones.
Bajo la moderación del psicólogo Juan Manuel Rodríguez, presidente de la Asociación de Ciencias de la Conducta, el biólogo Ángel Álvarez Ramos, manifestó una postura crítica hacia la eutanasia y subrayó que «la solución a un problema no puede ser acabar con la vida del más vulnerable», apelando al respeto profundo por la vida desde una perspectiva científica. Recordó que la biología aún no ha logrado recrear la estructura más elemental de la vida, lo que «refuerza la necesidad de protegerla. Frente a la idea de eliminar el sufrimiento mediante la muerte».
Pilar Cartón, representante de la Asociación Derecho a Morir Dignamente, reivindicó el derecho individual a decidir sobre la propia vida. Insistió en que la legislación vigente en España reconoce la eutanasia como una prestación sanitaria, basada en el consentimiento informado. «Si no elijo yo, ¿quién decide por mí?», planteó, subrayando la importancia de la libertad personal en un contexto de sufrimiento irreversible.
El jurista Borja del Campo, profesor de Derecho Civil, señaló que la ley de eutanasia supone «un cambio de paradigma», al pasar de la despenalización a la institucionalización de esta práctica. Advirtió de las tensiones que esto genera con el derecho a la vida, que consideró «el presupuesto básico». Uno de los momentos más emotivos lo protagonizó el oncólogo y máster en Antropología Filosófica, Ángel Jiménez Lacave.
Desde su experiencia clínica con miles de enfermos de cáncer, compartió reflexiones nacidas del contacto directo con pacientes y familiares. Relató cómo, al revisar testimonios y cartas, cualquier intento de análisis racional se veía desbordado por la carga emocional. «Cuando tienes una enfermedad grave, dejas de ser tú», explicó, En ese contexto, destacó que en el ámbito de la oncología la petición más frecuente no es morir, sino «no sufrir», lo que sitúa a la medicina ante un desafío crucial. El profesor George Perry, autoridad mundial en Alzheimer, intervino por videoconferencia desde la Universidad de Texas parsa alertar sobre los riesgos de normalizar la eutanasia.