Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El Bellas Artes cambia de cara para recibir al visitante y prepara un nuevo itinerario para hacer la visita "más intuitiva y agradable"

El museo reforma la entrada por Velarde, que se destinará a grupos

El vestíbulo de entrada.

El vestíbulo de entrada. / Mario Canteli

Chus Neira

Chus Neira

Oviedo

"Una entrada", explica María López-Fanjul, "es el lugar donde das la bienvenida a los visitantes cuando llegan a tu casa, aquí se recibe y consideramos que una forma de mostrar respeto es darles desde ese momento nuestra mejor versión". Con esa reflexión, la directora del Museo de Bellas Artes de Asturias animó a todo su equipo a que se pusieran a pensar cómo podía ser esa nueva cara para reformar y rehabilitar el acceso al edificio del Palacio Velarde por la calle Santa Ana. El resultado ya se puede empezar a ver desde dentro y dentro de muy poco será visible también desde fuera. El museo ha quitado ruido, ha metido iluminación y color y ha comenzado un nuevo diseño para recorrer todas las salas que irá desplegando poco a poco.

El equipo del museo posa en el patio de Velarde. Por la izquierda, Cristina Heredia, Jorge Iglesias , Elena Fernández, Paula Lafuente, Avelino Granda, Beatriz Abella, Víctor Manuel González, José Peña, Jorge Fernández, Rubén Cadierno, María López-Fanjul, Luis González, Gabino Busto, María del Mar García, Laura Baños, Teresa Caballero, Flor Álvarez, Covadonga Rodríguez y María Jesús Rodríguez. | MARIO CANTELI

El patio de Velarde, con sus nuevos tonos verdes. / M. C.

La novedad, en lo funcional, es que este acceso será a partir de ahora la entrada para grupos y como tal contará con taquillas especiales para peregrinos o una zona para aparcar los carritos de los bebés. En lo formal, el espacio se ha liberado de casi todo lo que había en él y el nuevo mostrador ha cambiado de orientación, para evitar que algunos despistados entraran de frente, sin percatarse de que la entrada quedaba a mano izquierda.

Ahora seguirán viendo la puerta de cristal que da acceso al patio de Velarde, aunque sin el cartel de prohibido que tenía pegado, pero de forma intuitiva tendrán al lado el mostrador y la zona para la recepción de visitantes.

A la izquierda, el vestíbulo de entrada. Arriba, el patio de Velarde, con sus nuevos tonos verdes. A la derecha, Avelino Granda, en el nuevo mostrador. | MARIO CANTELI

El vestíbulo de entrada. / M. C.

Además de despejar de elementos la estancia, se ha pintado de blanco, con unos llamativos paños en tono magenta en el frontal, el intradós del arco que vertebra la sala y los tubos de aire acondicionado. Es una forma de captar la atención desde fuera y orientar al visitante nada más entrar.

Desde allí, el patio de Velarde se plantea ahora con una nueva función y se libera, en principio, de su condición de espacio expositivo. Sus paredes se han pintado con un tono verde claro que se va haciendo más intenso a medida que se aproximan a las escaleras principales de acceso al primer piso, las que se encuentran a la derecha. En la pared trasera de ese acceso, un texto dará la bienvenida a los visitantes y explicará que el Bellas Artes acoge una exposición de obras que van del siglo XIII al XXI.

El Bellas Artes se pinta de blanco y magenta para dar "su mejor versión"

El equipo del museo posa en el patio de Velarde. Por la izquierda, Cristina Heredia, Jorge Iglesias , Elena Fernández, Paula Lafuente, Avelino Granda, Beatriz Abella, Víctor Manuel González, José Peña, Jorge Fernández, Rubén Cadierno, María López-Fanjul, Luis González, Gabino Busto, María del Mar García, Laura Baños, Teresa Caballero, Flor Álvarez, Covadonga Rodríguez y María Jesús Rodríguez. / M. C.

Esa será a partir de ahora la entrada principal y el sentido de la visita. Porque el equipo de López-Fanjul también se ha propuesto reconfigurar la forma de desplazarse por el museo, que tiene la dificultad de extenderse por tres edificios. La decisión que han tomado es olvidarse de los nombres Velarde, Oviedo Portal y Ampliación. "El visitante", argumenta María López-Fanjul, "no tiene por qué conocer eso, es lioso". Unos números —edificio 1, 2 y 3— sustituirán la nomenclatura y se establecerán rutas claras. En el patio de Velarde también se eliminará el otro acceso, lo que en realidad era una escalera de servicio, donde se alojaba una vitrina con artes industriales que ahora se incorporará a la colección en el rediseño temático, no cronológico, en el que también trabaja el equipo.

"Hay mucho entusiasmo entre nosotros", insiste la directora, "se trata de facilitar la visita y servir a las realidades de un museo del siglo XXI, animar a la gente a conocerlo y que todo resulte más sencillo, intuitivo y agradable", concluye.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents