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La astrofísica de Oviedo Noemí Pinilla-Alonso habla de la misión "Artemis II": "Muchas cosas que nos parecieron novedosas no son nuevas"

La investigadora ovetense hace un recorrido por la amplia historia de la exploración lunar a raíz de la reciente programa de la Nasa

Noemí Pinilla con el presidente de Tribuna Ciudadana, Pedro Sánchez Lazo.

Noemí Pinilla con el presidente de Tribuna Ciudadana, Pedro Sánchez Lazo. / Mario Canteli / LNE

Félix Vallina

Félix Vallina

La astrofísica ovetense Noemí Pinilla-Alonso llevó este viernes al espacio a los asistentes al Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA durante el acto 1.390 de todos los organizados por Tribuna Ciudadana, una cifra sideral. Bajo el título «Misión Artemis II: ¿Qué tiene de nuevo la Luna para nosotros?», la investigadora ofreció un recorrido por la historia de la exploración lunar para poner en contexto la reciente misión de la NASA, insistiendo en una idea clave: no todo es tan novedoso como parece. «Cuando contamos las cosas nos gusta mucho darle épica», advirtió, para subrayar que muchos de los hitos que hoy se presentan como inéditos ya se lograron hace décadas.

Lo primero que hizo la ponente fue poner los pies en la tierra y recordar que la primera conferencia que dio en su vida la ofreció en LA NUEVA ESPAÑA. «Es como volver a casa». Pinilla-Alonso, que fue presentada al público por el presidente de Tribuna Ciudadana, Pedro Sánchez Lazo, explicó después que «Artemis II» no es una misión aislada, sino «un programa a largo plazo» cuyo objetivo final es establecer una base autosostenible en la Luna.

En ese camino, el viaje de «Artemis II», que concluyó el pasado 11 de abril tras doce días en el espacio, ha reproducido en gran medida trayectorias y maniobras ya ensayadas durante la carrera espacial, desde las órbitas alrededor de la Tierra hasta el viaje hacia el satélite. Aunque con matices, claro.

La astrofísica recordó que la exploración espacial comenzó mucho antes, con hitos como el lanzamiento del Sputnik en 1957 o el vuelo de Yuri Gagarin en 1961, y que incluso la cara oculta de la Luna fue fotografiada por primera vez en 1959 por la Unión Soviética. También desmontó la idea de que la presencia femenina en el espacio sea una novedad absoluta: «Cristina Koch no es la primera mujer en el espacio», señaló, recordando el vuelo de Valentina Tereshkova en 1963.

Entonces, ¿qué le aportó al mundo la misión «Artemis II»? Según explicó la astrofísica ovetense, la principal clave está en la tecnología y en la calidad de los datos que se han podido recopilar. Las nuevas misiones, como esta última, permiten obtener imágenes mucho más precisas, estudiar fenómenos como eclipses desde perspectivas inéditas y analizar con mayor detalle la superficie lunar.

Además, destacó aspectos técnicos del último viaje alrededor de la Luna, como la confianza en la mecánica celeste para trazar la trayectoria o los momentos críticos del lanzamiento y la reentrada. También mencionó los periodos de incomunicación al pasar por la cara oculta de la Luna, un reto que sigue vigente.

En definitiva, según la ponente, «Artemis II» no supone un punto de partida, sino un paso más en una larga historia de exploración. La diferencia, concluyó la científica, está en la capacidad actual para mirar la Luna con nuevos ojos y extraer de ella información que antes era inaccesible.

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