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El reencuentro de los cincuenta trabajadores que inauguraron Galerías Preciados en Oviedo: "Fuimos el boom de las grandes superficies"

El Llagar de Colloto acoge una comida con los empleados que atendieron a los primeros clientes de los grandes almacenes de Uría

Los trabajadores durante el reencuentro

Los trabajadores durante el reencuentro / Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

Roberto Soblechero y Conchita Baeza son segovianos de nacimiento. Siete kilómetros separan los pueblos de origen de este matrimonio y comenzaron su carrera profesional en Madrid. En Galerías Preciados. Un día les surgió la oportunidad de mudarse a Valladolid y no dudaron en hacer las maletas. Ella iba a estar más cerca de la casa de sus padres cuando la salud de ambos se resistía. El hombre fue destinado a la sección de lámparas y muebles; ella atendía las llamadas de la centralita. De aquella eran constantes. No existía internet. Los dos tenían una sólida experiencia en la empresa cuando él fue llamado un día a un despacho de su jefe. «Me dijo que si me quería trasladar a vivir a Oviedo para participar en la apertura de las primeras grandes galerías comerciales de la capital asturiana». Le comentó en casa y ambos tomaron la decisión de trasladarse a vivir a la ciudad. Ni el piso que acababan de comprar les ató. «No conocíamos Asturias y aquí llevamos 51 años».

Este matrimonio contó su historia durante los aperitivos de una comida que compartieron este sábado con medio centenar de compañeros que se encargaron de poner en marcha Galerías Preciados hace medio siglo en la calle Uría. El reencuentro tuvo lugar en el Llagar de Colloto. Todos los asistentes tuvieron un sentido recuerdo para el moscón Pepín Fernández, el fundador de la empresa cuyo germen estuvo en la céntrica calle de Preciados de Madrid y después se expandió por el resto de España. «Era maravilloso», recordó Baeza. Destacaron la cantidad de derechos laborales que tenían para aquella época.

Esta comida sirvió para echar la memoria y volver a días que marcaron su vida como la jornada en la que Soblechero y Baeza se trasladaron a vivir a Oviedo. También recordaron con cariño la jornada en el que las puertas de los grandes almacenes se abrieron. Fue el 16 de mayo de 1975. «Galerías Preciados fue el boom de las grandes superficies», cuenta Enrique de Celis que trabajó en la cafetería. A muchos de los trabajadores los fueron a buscar a sus puestos de trabajo. Les hicieron la oferta y después de aceptar los llevaron dos semanas a Madrid para someterlos a un curso de formación. Otros contratos se cerraron gracias a una oferta de empleo y otros pidieron el traslado de su puesto de trabajo a Oviedo.

Chon Ozores nació en Caborana. Siendo joven unas navidades fue a visitar a unos primos a Madrid. Estos trabajaban en Galerías Preciados y no dudaron en ofrecerle un puesto en mitad de la campaña navideña. Ella aceptó pensando que sería algo temporal, que llegado a enero volvería a hacer las maletas. Fueron tres años en la capital española. «Nada más ver que ponían la primera piedra dije que quería irme a Asturias». La noticia al principio impresionó a sus superiores, pero quedó apuntada en la lista. Con la inauguración hizo las maletas.

Galerías Preciados cerró en 1995. La empresa entró en suspensión de pagos, lo que hoy en día se conoce como un concurso de acreedores. Muchas de las tiendas hoy son El Corte Inglés y algunos trabajadores perdieron sus puestos de trabajo. Sin embargo, siguen reencontrándose. Este es el segundo año consecutivo que lo hacen y ya se citaron para la primavera del año que viene.

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