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Oviedo, a pie de calle (y VI)

El arte de subir la persiana más de 36 años en pleno centro de Oviedo: "Mi vida es el comercio"

Pilar Suárez se «abrió hueco» con su tienda de la calle Marqués de Pidal en un mundo de la moda ovetense «que estaba copado por dos imperios»

Pilar Suárez, en el interior de su tienda.

Pilar Suárez, en el interior de su tienda. / Mario Canteli

Oviedo

Cuentan sus amigos y clientes que «es una peleona». Una cualidad que seguramente ha ayudado mucho a Pilar Suárez para levantar la persiana desde hace 36 años en su tienda de ropa de la calle Marqués de Pidal, pese a los cambios de modas, tendencias y hábitos de los clientes. Toda una veterana en una zona que ella misma califica de «un poco especial» porque «está al lado de la calle Uría, pero no es un lugar de mucho paso, aquí tienes que venir».

Cuando Pilar Suárez llegó por primera vez a trabajar en Dry, hoy una de las tiendas de moda con más años de trayectoria ininterrumpida en el centro de Oviedo, ya tenía una experiencia previa de ocho años también en el mundo del comercio. La tienda de Marqués de Pidal nació como heredera natural de los clientes de Jonás, otro negocio que se dedicaba a la ropa infantil y estaba en la Plaza Porlier, en el casco antiguo de la ciudad ,en la esquina frente al Bar Dólar. «Era una tienda de ropa de niños a donde iban las familias a comprar y renovar el vestuario de sus hijos. Llegó un momento en que esos niños crecían y ya no tenían dónde ir a comprar ropa y el tío de mi marido, José Luis Quirós, que fue entrenador y jugador de fútbol, y mi esposo, montaron esta tienda en septiembre de 1989 y me trajeron de empleada», explica Pilar Suárez, quien al cabo de unos años ya quedó al frente del negocio.

Dry tuvo que «abrirse mercado» entre un comercio local de la zona centro donde entonces había «dos imperios», grandes almacenes al margen. «Por un lado estaba Del Río, que tenía Del Río Uribe, Depeche, Liberty y Newman, y por el otro Nilo del Cano, que era el dueño de Nither Boutique, Kopa, Bríos. Tenían copado casi todo, eran muy potentes, así que era complicado hacerse con un hueco. Nos tocó aquel momento y aquí seguimos. Fuimos la primera tienda de Oviedo en vender marcas como Bonaventure y también tuvimos en aquella época El Charro», comenta.

La comerciante, en plena faena.

La comerciante, en plena faena. / Mario Canteli

Para ir camino de los cuarenta años de vida, Dry afrontó cambios profundos, incluso de potenciales clientes. «En un principio, la tienda estaba más enfocada a ropa de chico, después la moda de mujer fue comiéndole terreno y acabamos quitando la de hombre, pero la recuperamos porque venían mujeres que les apetecía hacer un regalo a su marido, a su novio o a su hermano. Entonces optamos por dedicar un córner a moda de hombre, un 75 por ciento de la tienda era de ropa de mujer y el 25 por ciento de caballero. Al final, volvimos a moda exclusivamente femenina y no porque el hombre consuma menos, consume de otra manera», argumenta Pilar Suárez. La pandemia, en su caso, no resultó traumática ni modificó las estrategias de venta. «No somos propietarios del local y al día siguiente de que nos obligaran a cerrar, el dueño ya me escribió para decirme que nos iba a ayudar en todo lo que pudiera. La verdad, en ese sentido, tenemos mucho que agradecer», admite la comerciante, que no aprovechó ese momento disruptivo para empezar a vender por internet. «No tenemos página web, no me gustan nada las ventas on line, si acaso vendemos algo es por las redes sociales, a través de instagram. Luego cuando pudimos abrir, en mayo, los amigos y clientes se volcaron».

¿Cual es su fórmula secreta para mantenerse? «Sobre todo, el amor a lo que haces. Mi vida es el comercio». Y da un dato definitorio de la dificultad de mantenerse en la brecha en el comercio local: «Desde que abrimos, solo quedamos el Restaurante Bocamar, que son los mismos que tenían la Cafetería Aeropuerto, y nosotros. El resto cerraron, todos los locales han cambiado».

El encuentro con Ana Antic, la hija del entrenador cuya "casa era para todos"

Hubo un tiempo en que la tienda Dry era punto de reunión habitual para los futbolistas del Real Oviedo, en la anterior etapa en Primera División. Una relación que nació de la forma más casual, según recuerda Pilar Suárez.«Conocimos a toda esa gente porque Ana Antic vivía con sus padres en Gil de Jaz, encima de donde está ahora Panris y de vez en cuando venía con su madre a la tienda. Empezamos a hablar con ella y luego ya conocimos al resto».

Pilar Suárez, a la puerta de Dry.

Pilar Suárez, a la puerta de Dry. / Mario Canteli

Un vínculo en el que tuvo mucho que ver la personalidad y carácter de Radomir Antic, el entrenador del Real Oviedo en dos ciclos distintos. «En aquella etapa hubo muchos jugadores yugoslavos en el Oviedo, hacían pandilla, venían por aquí, comíamos enfrente. Eran como una familia grande porque Radomir Antic aparte de ser entrenador era como un gran padre y su casa era la casa para todos». Un trato y una relación que continuó incluso cuando aquellos jugadores se fueron de Oviedo. «Les llevamos incluso la ropa, en el caso de Stojkowski a Stuttgar; a Jokanovic, primero a Canarias y después a Inglaterra; también teníamos mucha relación con Prosinecki y hoy día la mantenemos con JuanCarlos Unzué», comenta Pilar Suárez, testiga de los inicios en el mundo de la moda de Ana Antic, hija del entrenador, ya fallecido, que ha sido estilista de famosas como Georgina Rodríguez, Paula Echevarría o Adriana Lima y ahora es empresaria y asesora a marcas : «Cuando íbamos a Madrid a ver colecciones venía con nosotros y le presentamos a a mucha gente en ese mundo. Se ha labrado una carrera como influencer y asesora de mucha gente conocida».

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