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El concejal de Oviedo Javier Ballina lleva al Congreso de Perú sus tesis sobre los grupos de interés

El edil ovetense pudo comprobar de primera mano la tensión política que vive el país sudamericano tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales

Por la izquierda, Javier Ballina,

Por la izquierda, Javier Ballina,

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El concejal socialista ovetense Javier Ballina ha cruzado el Atlántico para situar en el debate internacional una de las líneas de investigación que ha marcado su trayectoria académica reciente: el análisis de los llamados grupos de interés. Lo ha hecho en un escenario poco habitual para un edil municipal, el Congreso de Perú, en un contexto político especialmente delicado en el país andino.

Ballina, que se encuentra estos días entre Trujillo y Lima, ha participado en una mesa de trabajo organizada por la congresista Adriana Tudela, en la que también intervinieron el jurista Mirko Maldonado, presidente del Instituto Peruano de Buen Gobierno y Buena Administración, y el abogado Lucas Ghersi. La sesión giró en torno a su libro sobre los grupos de interés, resultado de más de seis años de investigación culminados recientemente con la defensa de su tesis doctoral.

La intervención del edil ovetense fue además retransmitida a través de los canales oficiales del Congreso peruano. Allí compartió mesa con la organizadora, Adriana Tudela, vinculada a una familia con profundas relaciones históricas con España: su padre, Francisco Tudela, fue vicepresidente del país y ministro de Asuntos Exteriores.

El viaje ha permitido a Ballina combinar su actividad académica con una intensa agenda de conferencias en universidades peruanas. Pero también le ha dejado espacio para el hallazgo inesperado. Paseando por las calles de Trujillo, el concejal se topó con un establecimiento que guarda una singular conexión con Asturias: en su interior, imágenes de la catedral de Oviedo, la Santina, un hórreo o monumentos como Santa María del Naranco y San Julián de los Prados. El negocio, según pudo saber, pertenece a una familia de apellido Díaz, presumiblemente de origen carbayón, con la que trataba de contactar.

Más allá de la anécdota, el viaje de Ballina ha coincidido con un momento de alta incertidumbre política en Perú. El propio concejal relató la tensión existente tras una primera vuelta electoral con más de treinta candidatos y unos resultados aún bajo sospecha por presuntas irregularidades. La suspensión de votaciones en algunos distritos de Lima por falta de papeletas y las manifestaciones en la capital han añadido presión a un proceso que mantiene en vilo al país.

En ese contexto, la presencia de un académico español abordando la regulación de los grupos de interés cobra un matiz añadido. Ballina ha defendido en su trabajo la necesidad de reforzar tres pilares —transparencia, ética y participación— en la relación entre estos colectivos y las instituciones públicas, alejándose de la terminología anglosajona de “lobbies”, que considera cargada de connotaciones negativas.

Su paso por el Congreso peruano supone así un nuevo capítulo en la proyección internacional de una investigación que, nacida en el ámbito universitario asturiano, encuentra ahora eco en debates políticos más amplios y en escenarios marcados por la complejidad institucional.

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