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La emblemática escalinata de Oviedo que ha tenido que ser sepultada por unas obras: "Es algo temporal"

Los trabajos para demoler una vieja construcción obligan a tapar temporalmente con sedimentos los escalones que parten de la plaza de San Miguel

Las obras en las inmediaciones de la plaza de San Miguel, en Oviedo.

Las obras en las inmediaciones de la plaza de San Miguel, en Oviedo. / Guillermo García

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Una pala excavadora y un camión de grandes dimensiones irrumpieron este lunes, para sorpresa de los transeúntes, en la escalinata más emblemática de Oviedo. El primer tramo de los peldaños que unen la plaza San Miguel con el Seminario Metropolitano, en Prao Picón, quedó sepultado por los sedimentos e inutilizado para los cientos de estudiantes que cada día los recorren con motivo de una obra privada. «Estamos derribando una casa de la posguerra para construir una nueva», comentaron los operarios a los viandantes sorprendidos.

El aparente desaguisado será temporal. Según los operarios, el primer tramo de la escalinata fue sepultado por materiales de obra con un único fin: allanar el camino de la pala excavadora para que pudiera llegar hasta las inmediaciones de la construcción sentenciada a muerte para dejar hueco a una nueva construcción. «Es la mejor solución técnica para no dañar las escaleras y agilizar los trabajos», indicaron fuentes de la obra.

Apenas había transcurrido media mañana cuando la vieja construcción, levantada entre los escalones y las inmediaciones de los jardines de La Rodriga, quedó reducida a escombros. Estos fueron inmediatamente trasladados por un gran camión aparcado marcha atrás contra la escalinata, que fue cargado directamente por la excavadora desde la altura.

Fuentes municipales se limitaron a explicar que se trataba de una actuación privada, sometida a las condiciones establecidas por los técnicos de licencias para poder llevarse a cabo. Una teoría que muchos peatones ni siquiera llegaron a barajar. «Deben estar haciendo una rampa nueva para el Seminario», comentaba una mujer mientras observaba las labores desde una terraza hostelera de la plaza de San Miguel.

A pesar de lo aparatoso de los trabajos, los usuarios habituales de las escaleras no tuvieron problema para transitar a pie durante toda la jornada desde el Seminario hasta la plaza de San Miguel, donde el Ayuntamiento culminó la reforma de su emblemática fuente –sustituyendo sus chorros por surtidores esféricos– a mediados del pasado mes de febrero. Las obras no afectaron a la rampa habilitada desde el lado derecho de la parte baja del acceso que permite acceder directamente al segundo tramo de escalones.

La construcción de esta nueva vivienda continúa con la tendencia de los últimos años en los que han sido rehabilitados varios edificios del entorno de Prao Picón. Especialmente sonada ha sido la vuelta a la actividad de la Casa Rosa, el chalé modernista reconstruido tras la guerra civil por el padre de la profesora de Lengua Mary Pérez Montero, que desde el pasado 20 de diciembre se ha convertido en uno de los locales de moda de la región a través de un proyecto liderado por la empresa Playa Madre con chiringuitos en la playa de La Espasa (Caravia) y el de la playa Arena (Isla, Cantabria). .

El singular edificio abre desde entonces cada semana de jueves a domingo como espacio hostelero y escenario de eventos en el que se mezcla la oferta de coctelería con sesiones de fotos, conciertos y celebraciones de todo tipo y naturaleza.

Rehabilitaciones

A ello hay que sumar en la misma calle varias viviendas situadas a escasos metros de la entrada principal del Seminario Metropolitano, que han sido reformadas, rehabilitadas e incluso reconstruidas por particulares, convirtiendo esa parte de la ciudad en una especie de urbanización que vigila el centro de la capital desde las alturas. n

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