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Nélida Zaitegi de Miguel, expresidenta del Consejo Escolar de Euskadi: "Al profesorado hay que cuidarlo mucho; es entrenador de vida"

"El mundo cambió y hay que saber gestionar la incertidumbre; el alumnado necesita unas competencias diferentes"

Nélida Zaitegi.

Nélida Zaitegi. / Miki López

Oviedo

Nélida Zaitegi de Miguel ejerció durante más de 40 años como profesora en centros de Primaria y Secundaria. Fue, además, directora e inspectora educativa, además de presidenta del Consejo Escolar de Euskadi y responsable de programas de innovación en el departamento de Educación del Gobierno Vasco. Zaitegi impartió, en la Facultad de Formación del Profesorado, una charla organizada por el Forum Europeo de Administradores de Educación en colaboración con el Consejo Escolar del Principado de Asturias.

Habló sobre participación educativa. ¿En qué punto está?

La participación educativa es un reto pendiente. Desde el año 1984 con la LODE (Ley Orgánica de Educación) se dejó muy bien diseñada y definida la participación de la comunidad educativa, porque se pretendía que la escuela fuese democrática, que familias, alumnado y profesorado juntos pudieran definir la nueva escuela pública. Después ha habido dos maneras de enfocar la participación. Las leyes que hizo la derecha fueron limitando la participación y con la izquierda se vuelve a dar mucho poder a la comunidad educativa. Pero ‘del dicho al hecho hay un gran trecho’ y no acabamos de tener una participación real, tenemos una participación cosmética, de apariencia. Porque participar es tomar parte en la toma de decisiones en aspectos importantes del centro.

¿Qué se necesita para lograrlo?

En primer lugar tiene que haber información. Los centros educativos tienen que decir todo lo que hacen y hacer todo lo que dicen. Cuando compras, por ejemplo, un colchón haces un estudio de mercado, para saber cuánto vale, sus características … Para decidir algo tienes que disponer toda la información y tenerla de primera mano. Por eso, hay que conocer el proyecto educativo del centro, el plan anual y todos los documentos. Y también saber las cosas que se hacen bien, porque se hacen muchas cosas bien y es una pena que,a veces, las familias no las conozcan.

En su libro "Alto y claro. Claves para repensar la educación" analiza el sistema educativo actual.

Llevo toda la vida en educación, y creo que hay que hacerse preguntas. La primera sería ‘¿cómo quieres vivir y en qué sociedad te gustaría vivir?’. También ¿cómo avanzar hacia una sociedad más justa, solidaria y sostenible? Y yo, más que respuestas tengo preguntas y voy contando y comentando. Tras la Segunda Guerra Mundial se hizo un contrato social y ahora se necesita un nuevo contrato social para la educación. Hace falta volver a repensar qué hacemos y qué quiere esta sociedad y cómo llegamos a un contrato de compromiso de toda la sociedad porque la escuela sola no educa. Porque si la escuela educa en una dirección, las familias en otra y la sociedad va en otra, lo que hacemos es que el alumnado no tenga unos referentes claros. Al profesorado hay que cuidarlo mucho. El docente es muy importante en la sociedad porque es un personaje fundamental, es entrenador de vida.

¿Qué cambios necesita la educación?

El primero es replantearse para qué educamos hoy en día. Nos encontramos con que el mundo ha cambiado terriblemente. Las escuelas llegan con la misma estructura y el alumnado necesita cosas diferentes. Vivir en una sociedad de un grado de incertidumbre como el que hay requiere que sea preparado para gestionarla. Ahora se necesitan unas competencias diferentes. Por ejemplo, el aprender a tomar decisiones, que es difícil en este momento con una información que llega sesgada, en píldoras.

¿Cómo influirá la IA (inteligencia artificial) en la educación?

Es importante saber cuál es su papel, que está ahí y no podemos cerrarle la puerta. Lo que hay que hacer es educar, saber que la IA te da datos y mucha información interesante, pero tienes que convertir esa información en conocimiento tuyo. Por eso, los exámenes tienen que ser diferentes. Bienvenida sea la tecnología, pero hay que aprender a manejarla para un pensamiento crítico y aprovecharla a nuestro favor.

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