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Una obra que arroja una visión total y definitiva de la sierra ovetense

El hierro del Naranco, clave en la industrialización de Asturias del siglo XIX

El autor de la trilogía sobre el monte ovetense apunta la importancia de sus minas en el desarrollo de Duro Felguera y de Fábrica de Mieres

Antigua cantera en la falda noroeste del Naranco.

Antigua cantera en la falda noroeste del Naranco. / NACHO OREJAS

Oviedo

La trilogía de José Luis García López del Vallado sobre la sierra de Naranco recompone, como si de un gran puzzle se tratara, las diversas piezas que conforman la realidad y el patrimonio social, paisajístico y cultural del monte ovetense. Vallado dedica uno de los capítulos de esta obra, editada por KRK en tres tomos que sumarán más de mil páginas, a la actividad minera desarrollada en la sierra ovetense. «El Naranco ha desempeñado un papel clave en la industrialización, no ya de Oviedo, está ligado desarrollo industrial de Asturias», declaró el autor a LANUEVA ESPAÑA.

En la presentación del primer libro, el propio autor contó cómo localizó , fruto de una cierta «casualidad» la intensa relación que hubo entre Duro Felguera y el Naranco en el siglo XIX, cuando la industrialización empezaba a calar hondo en Asturias. «Hace años hablé con Juaco López y me dijo que acababan de comprar para el Museo del Pueblo de Asturias unos papeles muy interesantes de un ingeniero de la Duro Felguera», detalló Vallado, que se los pidió al director del Museo del Pueblo, casi recién comprados, para su examen. «Ese ingeniero era Gregorio Aurre, un bilbaíno que vino muy joven para Asturias y se casó aquí en Oviedo», precisa el autor. «Descubrí en esos papeles una cosa que yo creo que no era conocida y es que Duro Felguera en esos primeros tiempos compró muchísimo mineral de hierro y carbón del Naranco», avanzó Vallado en la intervención que cerró la presentación de «La sierra de Naranco: Territorio y ciudad. I Oviedo descubre el Naranco». Vallado afirmó que gran parte del mineral con destino a Duro Felguera y a Fábrica de Mieres salió de las minas existentes en el espolón nororiental de la sierra ovetense. «Durante muchos años, el Naranco suministró, y de forma preferente, mineral de hierro y carbón» para la siderurgia asturiana.

Fruto del «azar» también surgió el contacto con Avelino, vecino de Toleo. «A partir de hablar con este señor se me abrió otro Naranco, que no era el que yo conocía», reconoció el autor de la trilogía, cuyo segundo tomó saldrá en octubre mientras que la llegada del tercero y último a las librerías está prevista hacia el mes de diciembre de este año. «Avelino cultivaba una experiencia enorme, no solo en la agricultura que se desarrolló en la sierra de Naranco, sino también de otras actividades», añadió Vallado.

Madera para las minas

El caso es que este vecino «participó directamente en «la corta de los pinos que había y en la plantación los primeros eucaliptos», hacia la década de los años cuarenta del siglo XX. Una realidad que aparece documentado con su consiguiente explicación en el libro: «Se optó por los eucaliptos porque crecían más rápido que los pinos y en aquella época había una prisa enorme por poner en producción las minas de Asturias. Esa madera luego se llevaba primero en carretas y después en camiones a la estación del Norte donde se embarcaba en los andenes de Renfe e iba para Mieres». De las canteras de Arneo «también salió la piedra para la Fábrica de armas de La Vega», afirma Vallado, que aconseja un paseo por esa zona: «Es increíble cuando te metes allí y ves esos cortes y aquellos caminos».

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