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Las máquinas volverán al viejo HUCA de Oviedo "a comienzos del verano", unas semanas antes de lo previsto

El adelanto de la mudanza del Centro de Tejidos a octubre acortará los plazos para retomar los derribos paralizados por el Principado en julio

Aspecto actual del viejo HUCA.

Aspecto actual del viejo HUCA. / Miki López

Lucas Blanco

Lucas Blanco

El horizonte de parálisis que ensombrecía el futuro del viejo HUCA comienza a despejarse con un giro de calendario que permitirá ganar tiempo al cronómetro de la demolición. Fuentes del Principado garantizan ahora que los derribos en el complejo sanitario de El Cristo se retomarán a «comienzos de verano», unas semanas antes de lo inicialmente previsto. Este adelanto es posible gracias a una nueva planificación del traslado del Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias, que se mudará a su nueva sede en el Parque Tecnológico de Llanera a primeros de octubre, a pesar de que las obras de adecuación de la nave todavía no estarán totalmente finalizadas.

La salida de este servicio despejará el último gran obstáculo operativo para reiniciar la demolición del complejo sanitario de El Cristo. Actualmente, solo permanecen activos en la parcela el propio Centro de Tejidos y la lavandería, cuya actividad es compatible con el avance parcial de las máquinas. Los informes técnicos manejados por la Administración autonómica ya habían concluido que podían ejecutarse alrededor de dos o tres meses de trabajos antes de que culminase la mudanza del centro en encargado de gestionar las donaciones y reservas de sangre de Asturias.

Sobre esa base, la Consejería de Hacienda manejaba entre agosto y octubre como posible fecha para desencallar el contrato adjudicado a Hercal Diggers por 4,3 millones de euros y suspendido desde julio de 2025. Sin embargo, el adelanto de la mudanza al parque tecnológico de Llanera modifica ahora las previsiones y permite ganar unas semanas a una operación considerada estratégica para el futuro urbanístico de Oviedo.

El cambio supone un balón de oxígeno para un proyecto cuyo estancamiento ha disparado el malestar vecinal y tensado las relaciones entre el Ayuntamiento y el Principado. El alcalde, Alfredo Canteli, ha venido denunciando reiteradamente la «injustificable tardanza» en regenerar unos terrenos que acumulan más de una década de abandono desde el traslado del HUCA a La Cadellada.

La paralización de los derribos se produjo el pasado verano por una doble razón. Por un lado, el retraso en el traslado del Centro de Tejidos impedía avanzar sobre uno de los edificios incluidos en el contrato. Por otro, los técnicos detectaron un deterioro mucho mayor del esperado en los conocidos «hongos» de policlínicas, inicialmente concebidos para ser conservados y reutilizados.

Los «hongos»

Los informes posteriores descartaron finalmente esa posibilidad y concluyeron que estas estructuras son irrecuperables, obligando al Principado a asumir también su demolición. Queda por resolver, no obstante, si esa actuación se incorporará mediante una ampliación del contrato ya adjudicado o a través de una nueva licitación específica, decisión todavía pendiente.

La evolución de este expediente coincide además con otro movimiento relevante para desbloquear el futuro del ámbito. La Consejería de Ordenación del Territorio licitó hace unos días la redacción del plan especial que definirá los usos de una de las mayores bolsas de suelo sin desarrollar de Oviedo y marcará la hoja de ruta urbanística para El Cristo.

El trámite tiene un plazo estimado de dos años, aunque Principado y Universidad confían en poder acortar tiempos. La previsión pasa por que, tras la aprobación inicial del plan especial dentro de aproximadamente un año, pueda arrancar ya la recuperación del edificio de Silicosis con vistas a albergar allí la futura Facultad de Ciencias. Un movimiento determinante para iniciar un efecto dominó necesario para que la actual sede de la Facultad sirva de pieza clave para abordar la históricamente demandada unificación de sedes judiciales en Llamaquique.

A falta de concretar los siguientes pasos administrativos, el viejo HUCA encara así un nuevo giro que, al menos sobre el papel, permite entrever el primer avance tangible tras meses de bloqueo.

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