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Oviedo a vista de bus

Ruta de sanatorios; el médico, llegado el caso, debería morir con su cliente

La línea F, entre todas las líneas de TUA, es la única circular, con principio y fin en el HUCA

El busto de Jaime Martínez en el HUCA.

El busto de Jaime Martínez en el HUCA.

Pepe Monteserín

Pepe Monteserín

Martes, 10 de marzo, por la tarde, hace sol y 14º C. A las 17.00 h. subo en un bus articulado, el conductor, joven, de gafas, se llama David. Este recorrido, entre todas las líneas de TUA, es el único circular y dado que recorre tantas paradas y que algunas se repiten con otras que describí en episodios anteriores, evitaré comentarlas en provecho de las menos frecuentadas.

-HUCA 1: aquí se juntan la Plaza de los Sanitarios y la Plaza Jaime Martínez del Río (fue mi alergólogo y el de muchos alérgicos). El HUCA fue fundado en 1989 y desde 2014 se ubicó en este complejo; una aldea, La Cadellada, dio nombre en 1928 al Hospital Psiquiátrico. Lo de Cadellada se asoció desde entonces a casa de locos, a ideas descabelladas; en catalán significa una camada de animales, pero acaso se refiera, por la terminación «lada» a alguna fuente termal. El edificio del Psiquiátrico fue demolido en gran parte para construir el nuevo HUCA y se conserva rehabilitado el pabellón 13, destinado a la Fundación de Investigación Biosanitaria. También se conserva la capilla, proyectada por Manuel Bobes en 1940, con una pintura al temple en el testero, «La Santa Cena», que pintó Paulino Vicente.

-Reyes Católicos: Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón. Ellos consumaron la unidad de España, el fin de la Reconquista con la toma de Granada y aquello de Boabdil y el descubrimiento de América; sí, descubrimiento; aunque había gente allí fue un descubrimiento para Europa y medio mundo.

Pasamos ante el bloque Grupo Brigadier Elorza (1926-1929), 42 viviendas para los trabajadores de la Fábrica de Armas de la Vega, modernista, con rótulo y emblema del cuerpo de artillería.

-Jesús Sáenz de Miera: no ponen tilde a Sáenz pero la lleva, como todas las palabras llanas que no terminen en n, s o vocal. Jesús fue presidente de la Cámara Oficial Sindical Agraria donde creó y presidió, en régimen de cooperativa, la Central Lechera Asturiana.

Oí que en esta calle, tras el seto, se apostan policías locales, sacan el radar y nos brean a multas por pasar de 30 Km/h.

-Estación de Autobuses: bien podía llamarse esta parada «Pepe Cosmen», como la calle. Muchos conductores de TUA vienen de ALSA. Autos Luarca, que sucedió a La Popular, la fundó el padre de Pepe en 1918, en Cangas del Narcea.

Pasamos por debajo de la Pasarela en dirección al Colegio Loyola; hace más de medio siglo subía yo por Nicolás Soria en el autobús de Amado, que él conducía.

-Coronel Bobes 10: esta calle es parte del antiguo camino de los Ferreros.

-Coronel Bobes: la parada está al lado de la que fue cárcel, hoy Archivo Histórico. No tiene desperdicio este párrafo de Tolivar Faes:

«A finales del siglo XVIII ya se había formado en América española una minoría rica, ilustrada y con ambiciones de figurar, la cual, poco valorada desde España, se fue alentando en su espíritu de independencia por Inglaterra y Francia [...] La ocupación de España por Napoleón la dejaba impotente para enviar ayuda a sus leales, y la circunstancia fue aprovechada en América para dar el grito de independencia. En Venezuela prendió la revolución con caracteres más trágicos. Su primera insurrección fue dominada por Monteverde; la segunda por el ovetense Tomás Bobes».

Fuimos nosotros, los españoles, los criollos, los que nos independizamos de nosotros. Como suele ocurrir.

-Menéndez y Pelayo: historiador infatigable nacido en Castropol. En esta esquina con la calle Fernández de Oviedo el Colegio Loyola. Mi homenaje a tres profesores: el padre escolapio Rafael Alcalde «el Falo», que daba Matemáticas e Historia del Arte; el padre Fidalgo «el Pichi», de Filosofía, y Luis Norniella, deportes.

-Lorenzo Abruñedo: la calle que da nombre a esta parada se llamaba Camino de la Cabaña, y también Camino de la Centralilla. Lorenzo fue un tenor ovetense; debutó en 1866 en el Teatro Real de Madrid con «Un ballo in maschera», de Verdi.

-Monte Auseva: la calle se llamaba Colonia Astur y se refiere a la gran barriada que se levantó por iniciativa de Julián Rodríguez. Monte Auseva se refiere al de Covadonga, que alberga en sus entrañas el santuario de la Santina.

-Clínica Asturias: en la calle Naranjo de Bulnes. La clínica fue fundada por José Landeira, cirujano del aparato digestivo y profesor en la Universidad de Oviedo.

Naranjo arriba, metidos en temas sanitarios, la Clínica Veterinaria Armando Solís Vázquez de Prada; Armando presidió el Colegio de Veterinarios de Asturias unos 25 años y es presidente de Previsión Sanitaria Nacional.

-Cuatro Ases: calle y parada dedicada a los Cuatro Ases de la Canción Asturiana: el cuarteto formado por Cuchichi, Botón, Vicente y Claverol. Cantaban canciones de Torner, de Borbolla, de Baldomero Fernández, de Ignacio Ruiz de la Peña...). Recuerdo «La Molinera»:

Tiene la molinera ricos corales del trigo que maquila a los chavales.

La molinera, dale a la rueda, dale con aire al molino que muela.

Se sube una señora y dice: «Voy a la Clínica de los Vega, ¿dónde paro?», «En Díaz Merchán», la ilustré.

-Fco cambó: Vázquez de Mella y Mantova las salto con vuestro permiso, contadas en viajes anteriores.

-Plaza G Díaz Merchán: avisé a la señora que iba a los Vega para que se bajara; lo hizo y tomó un rumbo equivocado; en efecto, veía mal.

-Instituto Oftalmológico Fernández-Vega: este capítulo va de clínicas y de hospitales. Esta clínica viene del año 1886 con el primer oftalmólogo de la familia, Adolfo Fernández-Vega.

Avenida Doctores Fdez.-Vega adelante, el bus atraviesa, si los pasajeros nos encogemos, una estrecha arcada de piedra.

-Hospital Monte Naranco: ¡más hospitales! Inaugurado en 1947 como un sanatorio para tuberculosos, presta servicios médico-quirúrgicos y pertenece al Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA).

La Línea vuelve a atravesar tan angosta arcada, seguimos al I. O. Fdez.-Vega, a la Plaza G. Díaz Merchán y pasamos por las conocidas Manuel del Fresno y Vázquez de Mella para seguir por la avenida Alejandro Casona, pasar al lado del Centro de Salud de la Ería y del busto de Casona, obra de Favila. ¿Qué obras podríamos evocar del dramaturgo de Besullo, en esta ruta de sanatorios? «Los árboles mueren de pie» y «Prohibido suicidarse en primavera».

-María Purificación Neira: médica de La Felguera, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud; seguimos con temas de sanidad. Antes la calle era Marcos Peña Royo, nombre de un abogado y político, Gobernador Civil de Oviedo; la Ley de Memoria Histórica le quitó la placa.

-Silla del Rey: a tiro de fresa Frutería Mónica, tan apetitosa desde la ventanilla del bus (la fruta, no Mónica).

-Plaza de Toros,¡qué esperamos para su rehabilitación!

-Julián Clavería II y Julián Clavería I: Médico ovetense, «apóstol de la caridad», tenía cerca de aquí un busto, realizado por Víctor Hevia, y se trasladó al nuevo HUCA.

Las paradas Avda. del Cristo 65, Avda. del Cristo, Plaza La Paz, Calvo Sotelo Colegio, Calvo Sotelo Instituto, las comenté en viajes anteriores.

-Santa Susana: vemos la Residencia de Ancianos, expresionismo de hormigón y aluminio, proyecto de A. Espinosa Martín, en un espacio que ocupó la fábrica de chocolates «La Perla americana».

-Arzobispo Guisasola-Campillín: antes se llamaba Puerta Nueva Baja. Guisasola fue arzobispo de Compostela.

Seguimos por Fernando Alonso 43 y Fernando Alonso, y Alonso Automoción, y por San Melchor García Sampedro 28, 34 y 78, antes fue beato pero ascendió.

-Plaza de Otero: topónimo; el otero dio nombre al barrio y viven en él muchos emigrantes, ucranianos sobre todo, también de Rumanía, Colombia y Venezuela.

-Fozaneldi: de «foya» o lugar empozado, y de Neleo, fundador del lugar.

-Darío Regoyos: pintor asturiano.

-Los Tilos: no hubo tilos aquí; las calles se repoblaron de nombres de árboles, sólo los nombres.

-Alonso de Proaza: editor de la «Tragicomedia de Calixto y Melibea». En frente la iglesia de San Francisco Javier; tuvo un párroco, Manuel Gutiérrez, que buscaba a los feligreses en los chigres.

Acabamos con un viejo conocido, Sabino Fdez. Campo, y cerramos el recorrido, como no podía ser menos, con tanto hospital, con HUCA 2. ¡Cuánto médico! Pero no son tan humanitarios como se dice; para que el médico en verdad hiciera honor a su profesión debería morir con su cliente. n

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