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Del suelo al techo de Oviedo en decenas de segundos: la historia de Pablo Roces y Ana Ordiales, los ganadores de la subida a La Jirafa

El ganador absoluto de la prueba, estudiante de Magisterio de 22 años, iguala el récord de 85 segundos para subir los 345 escalones de los 21 pisos del edificio

Pablo Roces y Ana Ordiales, posando este domingo junto a La Jirafa.

Pablo Roces y Ana Ordiales, posando este domingo junto a La Jirafa.

Lucas Blanco

Lucas Blanco

Subir 21 pisos en lo que dura un suspiro. Exactamente en 85 segundos. Ese es el tiempo que necesitó Pablo Roces para devorar los 345 escalones de La Jirafa y coronarse como el nuevo rey del techo de Oviedo. Este estudiante de magisterio vecino de Pola de Siero no solo se impuso a sus 22 años en la categoría Open de la tercera carrera vertical al emblemático edificio, sino que logró igualar el récord absoluto que el año pasado estableció Diego Nogueira. "No me lo esperaba porque era la primera vez que participaba", confesó un Roces todavía falto de aire, pero recompensado por las mejores vistas de la capital.

La gesta de Roces tuvo réplica femenina y también vínculos sierenses. Ana Ordiales, ovetense de nacimiento pero también afincada en la Pola, fue la más rápida entre las mujeres al completar la ascensión en 112 segundos. La historia de Ordiales es la de una reinvención: geóloga de formación con pasado en la minería andaluza, ahora vuelca sus esfuerzos en opositar para ser bombera. Su entrenamiento, "a base de muchas escaleras en el Tartiere y algo en Avilés", dio sus frutos en el coloso de la calle Pelayo antes de calzarse de nuevo las zapatillas para correr la prueba popular de 5 kilómetros.

La prueba, integrada en el VI Memorial Eloy Palacio, congregó a 120 participantes divididos a partes iguales entre la categoría Open y la de profesionales. En esta última, el esfuerzo adquiere tintes épicos: los bomberos deben trepar por el corazón del edificio cargando con casi 20 kilos de equipo de intervención.

Los ganadores.

Los ganadores. / LNE

El más veloz bajo el casco fue el avilesino Diego Nogueira, Bombero de Asturias, que detuvo el crono en 116 segundos. Nogueira, que el año pasado ganó en la categoría Open, demostró su fortaleza en el salto a la modalidad profesional, superando por apenas un segundo a Jesús Cano y por dos a Andrés Menéndez, ambos efectivos del cuerpo de Oviedo que firmaron una actuación sobresaliente.

A pesar de su victoria, el joven Pablo Roces tiró de humildad: "Tiene mucho más mérito lo que hacen los bomberos con todo ese peso encima", señaló el estudiante, habituado a los trails de montaña pero neófito en el arte de "quemar" cuádriceps en vertical.

Ordiales, por su parte, puso el acento en la dureza de la prueba. "Es una carrera muy exigente en la que todos empezamos con mucha fuerza, pero en los últimos pisos, cuando ya no pueden las piernas, corre la cabeza", explicó la aspirante a bombero sobre las claves de la competición oficiosa.

La carrera vertical, creada hace dos años como un reto singular dentro del homenaje póstumo a Eloy Palacio, volvió a servir de altavoz para el compañerismo del cuerpo y para mantener viva la memoria del bombero en el corazón de una ciudad que, por un día, mira hacia arriba no solo para ver sus rascacielos, sino para recordar a sus héroes.

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