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El físico Juan Antonio Valor, en el Club LA NUEVA ESPAÑA: "La Inteligencia Artificial impulsa un nuevo tecno-feudalismo global"

"La ciencia, paradigma de lo humano, hoy la están haciendo las máquinas", aseguró, partidario de regular el uso de la nueva tecnología

De izquierda a derecha, Armando Fernández Viso y Juan Antonio Valor, ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA.

De izquierda a derecha, Armando Fernández Viso y Juan Antonio Valor, ayer en el Club LA NUEVA ESPAÑA. / Mario Canteli

María José Iglesias

María José Iglesias

La IA es una máquina de desigualdad social brutal y origina una nueva categoría de ultra ricos que concentran datos, tecnología y poder». En este contexto, emergen los ‘tecno-feudalismos’: sistemas en los que los usuarios generan valor a través de sus datos y su actividad sin recibir una compensación. El paralelismo con la Edad Media no es casual: se configuran nuevos ‘señores feudales’ tecnológicos, mientras los ciudadanos actúan como siervos digitales».

Así lo explicó este lunes en el Club LA NUEVA ESPAÑA el físico y filósofo Juan Antonio Valor Yébenes, profesor de Filosofía de la Naturaleza del Departamento de Lógica y Filosofía Teórica de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense, quien invitó a repensar qué significa ser humano cuando esa definición comienza a resquebrajarse. Presentado por Armando Menéndez Viso, director del Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII, Valor mezcló historia, filosofía y diagnóstico del presente, con una conclusión inquietante: la humanidad ya no es un club exclusivo.

Valor Yébenes partió de que «hablar de inteligencia artificial es, en el fondo, hablar de nosotros mismos. No se trata solo de máquinas, algoritmos o robots, sino de una pregunta antigua reformulada con nuevas herramientas: ¿qué somos los humanos?». El profesor retrocedió hasta los orígenes de la IA, situándolos en Alan Turing, la Segunda Guerra Mundial, y el episodio de Bletchley Park y la construcción de máquinas como Colossus. Turing comprendió que si el pensamiento podía reducirse a procesos algorítmicos, entonces no había una barrera clara entre lo humano y lo artificial. «Esto es el comienzo del comienzo», indicó Valor. «Lo que se vislumbra genera vértigo. Robots que interactúan con naturalidad en residencias y escuelas en Japón o China, sistemas capaces de generar conocimiento, y una presencia creciente de agentes no humanos en el entorno digital configuran un escenario en el que la frontera entre lo humano y lo artificial se vuelve difusa», aseguró.

«Si las máquinas pueden pensar, aprender y producir conocimiento, ¿qué lugar queda para nosotros?; incluso la ciencia, una de las actividades más humanas, está siendo progresivamente realizada por sistemas automatizados. Si las máquinas pueden hacer ciencia, ¿qué ocurrirá con el arte, la creatividad o el juicio moral?», se preguntó. En un entorno mediado por algoritmos, las decisiones están cada vez más condicionadas. No solo los consumidores, sino también los productores y vendedores operan dentro de sistemas que limitan su autonomía. La libertad de elección, sugirió Valor, se convierte en una ilusión cuando los marcos de decisión están previamente definidos por plataformas tecnológicas.

Un instrumento definitivo de dominación, en manos de China

La verdad, en este contexto, corre el riesgo de ser sustituida por la capacidad de imponer narrativas mediante redes de agentes artificiales. La consecuencia es una progresiva erosión de la confianza y del espacio público compartido. Valor subrayó la competencia entre potencias como Estados Unidos y China, que ven en la inteligencia artificial un instrumento estratégico de primer orden, hasta el punto de que China la considera "instrumento definitivo de dominación". Europa, en cambio, se encuentra en una posición más débil en términos de inversión, datos y capacidad tecnológica. Valor apeló a la tradición cultural europea como un posible recurso: una herencia de pensamiento crítico, ética e ilustración que podría servir de base para una regulación responsable de la IA.

«No todo lo que es técnicamente posible debe necesariamente realizarse. La historia ofrece ejemplos de avances que han requerido límites y marcos normativos. La inteligencia artificial, no debería ser una excepción», remarcó. Valor, autor del libro «¿Qué será de nosotros? Cómo la IA transforma la Humanidad», expresó una cauta esperanza en la capacidad de la sociedad y de Europa, para repensar su papel y responder a estos desafíos. «Esa respuesta exige conciencia, reflexión y acción», concluyó.

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