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Una obra de arte para la inclusión en la Fundación Vinjoy de Oviedo: "Aquí nos sobra el talento"

Usuarios del centro elaboran sus propias obras en un taller inclusivo guiado por el creador estadounidense Paul Campbell y la avilesina Alba Escayo

VÍDEO: Las actividades artísticas cobran protagonismo en la Fundación Vinjoy

F.V.

Félix Vallina

Félix Vallina

«Hay que fijarse en otros artistas para inspirarse, pero plagiar jamás». La frase provocó una carcajada general en el salón de actos de la Fundación Padre Vinjoy. Adrián Vega acababa de presentar junto a Laura Jiménez su cuadro «Constelación», una de las obras creadas por los usuarios del centro que tomaron parte en un proyecto impulsado por la Factoría Cultural de Avilés que busca utilizar el arte contemporáneo como herramienta de inclusión promoviendo la participación activa, la experimentación y la creación colectiva. «Pues yo he metido cosas de mi novio», añadió Laura Jiménez para rematar la intervención.

La jornada de este miércoles en Oviedo fue la continuidad de lo que comenzó el martes en Avilés. Allí, el afamado artista plástico estadounidense Paul Campell, con estudios en Nueva York y Massachusetts, y la creadora avilesina Alba Escayo, que ya ha expuesto su obra en distintos países de Europa y Asia, fueron los conductores de un taller en el que se puso de manifiesto que el arte no entiende de barreras y que cualquier persona puede crear, emocionar y expresarse a través de un lienzo. «En Nueva York tenemos muchas cosas, he recorrido el mundo con mis exposiciones, pero jamás había visto algo como esto», reconoce Campbell. La iniciativa forma parte del proyecto «Asturias 2026», impulsado por la Factoría Cultural de Avilés y con la participación de los usuarios de la Fundación Vinjoy del Centro de Apoyo a la Integración (CAI) de Villalegre.

Pasadas las diez de la mañana, más de un centenar de centenar de usuarios con discapacidad intelectual, problemáticas psicosociales y discapacidad auditiva esperaban impacientes en el salón de actos de la Fundación Vinjoy a que llegaran los artistas. Cuando entraron por la puerta, acompañados por el director del centro, Adolfo Rivas, la sala estalló en aplausos. «Mira, mira, estos son los que me enseñaron a pintar», repetía emocionada Sara Pine sin dejar de darle a las palmas. «Estos chavales son increíbles y lo demuestran a diario», señaló Rivas orgulloso.

Paul Campbell, chapurreando español, demostró rápidamente que es un creador polífacético y que uno de las artes que domina es la empatía. Chapurreando español, logró conectar con el patio de butacas en un santiamén. «Estoy muy emocionado de estar aquí porque me habéis demostrado que podéis hacer cosas muy bonitas. Me habéis enseñado mucho», dijo. «Es que yo también soy un artista eh, aviso. Aquí todos somos artistas», le contestó muy serio Daniel Baniela desde una de las filas de atrás.

Después fue Alba Escayo la que tomó las riendas y la que dio paso a la ceremonia de presentación de las obras que algunos de los alumnos se trajeron de Avilés el día anterior. La dinámica utilizada parte de una técnica sencilla y accesible: cubrir primero el lienzo con un color de fondo y después mover pelotas de tenis empapadas en pintura sobre la superficie para crear formas abstractas y recorridos de color. Más tarde cada participante añade dibujos, símbolos o detalles personales. «En este cuadro lo que quisimos expresar es todas las cosas que nos gustan y aparecen en nuestros sueños. Todo lo que nos hace felices los guardamos en la memoria y en nuestra alma», explicó Martín Antonio González junto a su compañero Damián Flórez.

Moisés Rodríguez Noemí Lorences, por ejemplo, son los autores de «Universo musical», una obra sobre fondo blanco llena de matices más que interesantes. «Esto es una guitarra a la que le han ciortado las cuerdas y están volando, vibrando solas. Hay planetas, estrellas... Lo hicimos para ponerle un poco de música al universo», dijo Moisés para arrancar una buena ovación de sus compañeros.

Otro taller

Tras salir del salón de actos y hacer una pequeña pausa para reponer fuerzas , algunos de los presentes volvieron a l proceso creativo. En uno de los talleres de la Fundación Vinjoy volvieron a utilizar la misma técnica que usaron el día anterior para crear nuevas obras, aunque en formato más pequeño. En la jornada de ayer también tomó parte la mujer de Paul Campbell, terapeuta ocupacional titulada de Nueva York con muchos años de experiencia trabajando con niños y adultos con diversas discapacidades. «Al igual que mi marido, jamás había visto algo así», resumió mientras grababa en vídeo las experiencia.

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