Renata Salecl, filósofa eslovena que estos días está de visita en Oviedo: "Los algoritmos de las redes sociales privilegian las teorías conspirativas y las noticias falsas"
"Cruzo los dedos para que esta preciosa ciudad se convierta en Capital Europea de la Cultura en 2031", desea la socióloga

Renata Salecl. / Juan Plaza / LNE
Renata Salecl es una filósofa y socióloga eslovena, investigadora del Instituto de Criminología de la Universidad de Liubliana y profesora visitante en distintas universidades internacionales, entre ellas la London School of Economics. Su trabajo se centra en el estudio de las emociones, la ideología, el miedo, la agresividad y los mecanismos de control en las sociedades contemporáneas. Es autora de numerosos ensayos de referencia traducidos a varios idiomas, entre ellos "La tiranía de la elección", "Pasión por la ignorancia" y"Maleducados". Está estos días de visita en Oviedo y el sábado firmará en Ofelia, la feria del libro.
-¿Considera que la sociedad es más grosera hoy en día que hace diez años?
-Sí, siento que hoy en día hay una rudeza más evidente. Existe una mayor permisividad social hacia ella. Tenemos líderes políticos como Trump, Putin y otras figuras autoritarias que son abiertamente incívicos en su comportamiento. Luego están las redes sociales, donde el anonimato da a la gente la oportunidad de ser muy agresiva. Y los algoritmos de las redes sociales privilegian no solo la rudeza, sino también las teorías conspirativas y las noticias falsas.
-En una sociedad cada vez más informada, muchas personas ignoran a los medios de comunicación y creen en las noticias falsas. ¿Cómo se puede cambiar esta situación?
-La situación de las noticias falsas y el poder que tienen será difícil de cambiar. La gente puede saber perfectamente que algo no es verdad y aun así creer en ello. Es como los niños y Papá Noel. Muy pronto saben que este personaje no existe, pero siguen comportándose como si existiera. La gente obtiene beneficios al compartir noticias falsas. Consiguen “likes” y alimentan la indignación. En ambos casos obtienen reconocimiento, aunque en realidad no crean en lo que están compartiendo en línea.
-¿Qué ocurre cuando la violencia deja de estar disfrazada?
-La gente siempre ha lidiado con la agresión. Hacia los demás y hacia sí mismos. Puede que llevaran máscaras de cortesía, pero detrás había sentimientos agresivos o fantasías violentas. Sin embargo, las máscaras son importantes. Permiten una interacción con cierto grado de civilidad. Hoy en día se nos anima a decir cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. Como si la represión de los impulsos ya no existiera. Las puertas están completamente abiertas a la agresión física directa.
-¿Cómo cree que la Capital Europea de la Cultura puede ayudar a mejorar la sociedad?
-Me alegra saber que Oviedo está implicándose en cambiar la cultura de la rudeza. Cruzo los dedos para que esta preciosa ciudad se convierta en Capital Europea de la Cultura en 2031
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