Muere a los 83 años María Elena Fernández Fernández-Vega, condesa de Latores y heredera del legado de Sabino Fernández Campo
La fallecida era la mayor de los diez hijos que tuvo uno de los hombres imprescindibles de la Transición

Elena Fernández y el sacerdote José María Álvarez, en 2014 durante las bodas de oro celebradas por la aristócrata en Ceceda en 2014. / MIKI LOPEZ
La aristocracia asturiana despide a una de sus figuras más discretas. María Elena Fernández Fernández-Vega, condesa de Latores y Grande de España, falleció el pasado viernes en Madrid a los 83 años, según ha trascendido este lunes. Nacida en Oviedo el 30 de octubre de 1942, era la primogénita de Sabino Fernández Campo, primer conde de Latores y uno de los nombres imprescindibles para entender la historia institucional de España durante la Transición.
Hija del militar y exjefe de la Casa del Rey durante el reinado de Juan Carlos I, María Elena heredó en 2010 el título nobiliario concedido a su padre en reconocimiento a sus servicios a la Corona. Fernández Campo, fallecido en 2009, quedó ligado para siempre a la historia reciente del país por su actuación durante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y por una trayectoria institucional que nunca le hizo perder el vínculo con Asturias.
Ese apego a la tierra lo heredó también su hija. Aunque desarrolló gran parte de su vida en Madrid, María Elena mantuvo siempre una estrecha relación con el Principado y con las raíces familiares de los Fernández-Vega, una de las sagas más reconocidas de Asturias, especialmente vinculada al ámbito médico y a la oftalmología.
La condesa conservaba además una relación constante con Ceceda, en Nava, donde la familia posee la finca de Campuloto, uno de esos enclaves familiares ligados a la memoria sentimental de varias generaciones. Precisamente allí celebró en 2014 sus bodas de oro junto a su marido, Sebastián de la Rica Castedo, en una jornada muy recordada en el concejo. La ceremonia religiosa tuvo lugar en la capilla de la finca y reunió a familiares y amigos cercanos en una celebración marcada por la emoción y el marcado sello asturiano, con el himno de Covadonga como cierre.
Aquel aniversario simbolizó bien el perfil de María Elena Fernández Fernández-Vega: discreción, apego familiar y fidelidad a unas raíces nunca olvidadas. Casada desde 1964 con Sebastián de la Rica, formó una extensa familia con cuatro hijos —Elena, Santiago, Pablo y Marta—, además de ocho nietos y tres bisnietos.
Primogénita de una familia numerosa de diez hermanos, fue también depositaria del legado institucional y familiar de Sabino Fernández Campo, pero siempre desde la reserva. Alejada del foco mediático, su presencia fue habitual en reuniones familiares y actos privados vinculados a Asturias, especialmente en Oviedo y el entorno de Nava.
Con su fallecimiento desaparece una figura representativa de una familia estrechamente ligada a la historia reciente de Asturias y España. La condesa de Latores supo mantener vivo el peso de un apellido ilustre sin renunciar a una vida marcada por la discreción y el arraigo a la tierra que la vio nacer.
Suscríbete para seguir leyendo
- Conmoción en Oviedo por la muerte a los 32 años del empresario Nacho Montes
- Fallece un hombre de 44 años al precipitarse desde 20 metros en una conocida senda de Oviedo
- Luto académico en Oviedo: fallece de manera repentina en plena calle Laura Barrientos, profesora de la Casa de las Lenguas
- Las Regueras, rota de dolor por el fatal accidente de tractor del domingo: 'No hay justicia, toda la vida trabajando para acabar así
- Alarma en Oviedo: un incendio amenaza varias naves en uno de los barrios más populosos de la ciudad
- Un particular se postula como ganador de la subasta de la antigua fábrica de loza de Oviedo
- Diez accidentes con heridos en un año: el preocupante balance del mayor punto negro del tráfico en Oviedo
- La joyería de Oviedo que nació de un relojero gallego hace 80 años y se afianzó en Uría
