Negocios de siempre
La óptica pionera de Oviedo que se gestó en Nueva York y siempre innovó: "El negocio tiene que estar vivo"
Eduardo Quesada, tercera generación de un negocio que inició su abuelo en Infiesto en 1919 y llegó a la capital en 1939, mira al futuro "escéptico" pero con relevo garantizado

J.A.
Para que Guillermo Quesada pudiera abrir la óptica antes pionera, hoy decana de la ciudad, tuvo que firmar el primer contrato, en 1939, en la cárcel de Oviedo. "Era una historia que me contaba mi padre. Mi abuelo tuvo que ir a la cárcel porque el dueño del local, en la calle Melquíades Álvarez, estaba preso por rojo. Eran tiempos tremendos", cuenta Eduardo Quesada, la tercera generación de una familia que introdujo en Asturias la especialidad de óptica, para la que el abuelo se había formado en Nueva York en 1912, muchos antes de que hubiera estudios específicos en España. Más de un siglo después, Eduardo Quesada es la tercera generación de un negocio que tiene garantizado el relevo y sigue adelante con innovaciones de vanguardia en el campo de la audiología y de las gafas auditivas, "una gafa muy discreta que lleva varios micrófonos".
Guillermo Quesada, el fundador de la saga, había emigrado a Cuba en la primera década del siglo XX de su Margolles natal (Cangas de Onís) a Cuba, "con unos tíos que allí tenían comercio y óptica, estuvo allí un par de años y se fue a Nueva York, donde sacó en 1912 el título de óptica aplicada, que en España no existía, en el Spencer Institute", relata su nieto. Una titulación que cuelga, con mimo, de las paredes del despacho de la primera planta del edificio que el propio abuelo construyó en la calle San Bernabé.

A la derecha, la tienda de Quesada en la calle San Bernabé, cuando estaba dedicada a fotografía, con carteles de Kodak y Valca. / C. F. Q.
De vuelta a España, Guillermo Quesada se casó en Infiesto, donde en 1919 abrió su primera "relojería, joyería y óptica en la calle Covadonga, hasta que se vino definitivamente a vivir con la familia y abrió óptica en Oviedo". Durante unos cuantos años mantuvo simultáneamente ambas, la de Infiesto y la de Oviedo. Eran tiempos difíciles y había que vender de todo. "En la óptica se vendían artículos de regalo y religiosos y, además, mi abuelo hacía relojes de pared con la marca Guillermo Quesada. Antes en los pueblos había que hacer de todo, igual te arreglaban una moto, que un reloj", resume Eduardo Quesada de la época vivida por su abuelo.
La segunda generación se incorporó en 1955 con Guillermo Quesada Peruyero. "En realidad era licenciado en Derecho pero se hizo cargo del negocio porque había fallecido su padre y se fue a Madrid a sacar el título de Óptica de Anteojería, que es lo que había antiguamente en España". Una titulación, con orla incluida, que también cuelga en la planta noble de Opticalia Quesada de la calle San Bernabé. "Mi padre impulsó la modernización del negocio, apostó por la fotografía hasta el punto que en los años 1970-1972 la tienda de San Bernabé era, probablemente, la mejor de fotografía del norte de España y también en cine Súper 8", apunta Eduardo Quesada. "Siempre hemos estado en el avance de equipos. Mi padre iba a todas las ferias de óptica, a Alemania, que en aquel tiempo era el país número uno en óptica".

El titulo de óptica que sacó Guillermo Quesada, el fundador de la saga, en un centro especializado de Nueva York, en 1912. / C. F. Q.
Eduardo Quesada empezó como "chico de los recados a los once años en un tiempo en el que tenías que llevar muchos paquetes a los clientes, había que ir a Correos, había que ir a los bancos a cambiar, había mucho servicio a domicilios, muchísimos recados". El trasiego del revelado de fotos era continuo: "Kodak tenía un laboratorio en Madrid y tenía una persona que venía todos los días en una furgoneta de reparto para traer los carretes de toda Asturias. Y también se mandaban a revelar las películas de Súper 8. Era una época muy bonita, muy analógica" , desvela Eduardo Quesada, que acabó la carrera de óptica en Madrid en 1986 y ya posteriormente sacó la titulación de audioprotesista en 2005 Un nuevo paso innovador de la saga Quesada. "Como dice mi amigo Ramiro, el peluquero,el negocio no puede envejecer contigo. Entonces el negocio tiene que estar vivo y tienes que continuar", abunda Eduardo, desde la tercera generación de los Quesada. Ve el presente y el futuro "escéptico porque hay mucha competencia de producto de baja calidad chino", pero al mismo tiempo desde la solidez que da "una clientela muy fiel, también de tres generaciones, porque aquí damos el mismo trato y despliegue técnico a la persona que se va a gastar cien euros, que a la que va a gastar mil, algo que la gente valora". Y aunque reconoce la dificultad del relevo generacional, Opticalia Quesada tiene garantizada la cuarta generación. "Mi hija es profesora, pero le gusta esto, viene a dar vacaciones y tiene previsto tomar el relevo".
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