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El Principado recurrirá la sentencia de la "casa de los horrores" de Oviedo: "No compartimos que el tribunal no haya contemplado el delito de detención ilegal", dice Marta del Arco

La consejera de Derechos Sociales y Bienestar asegura que los pequeños "están bien", que siguen "una evolución lenta" y que "están escolarizados y conviviendo perfectamente con otros niños"

Los abogados de los padres en la Audiencia Provincial, Helena González y Javier Muñoz.

Los abogados de los padres en la Audiencia Provincial, Helena González y Javier Muñoz. / Irma Collín / LNE

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Félix Vallina

Félix Vallina

La consejera de Derechos Sociales y Bienestar Social, Marta del Arco, adelantó este jueves en Oviedo que el Principado, a través de la Letrada del Menor, tiene previsto recurrir la sentencia dictada por la Audiencia Provincial contra los padres del caso conocido como la "casa de los horrores", el matrimonio que mantuvo aislados a sus tres hijos menores durante casi cuatro años en un chalé de Fitoria. "No compartimos que el tribunal no haya tenido en cuenta el delito de detención ilegal", señala Del Arco haciendo referencia a un cargo que solicitaban tanto la Fiscalía como el Gobierno regional y que, de haber sido admitido, habría supuesto penas de más de 25 años de cárcel para los acusados. La Audiencia Provincial, sin embargo, los absolvió de ese delito y los condenó a dos años y diez meses de cárcel por un delito violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y otro de abandono de familia.

Mientras sus padres se juegan el futuro en los tribunales, los niños siguen recuperéndose de las secuelas que les provocó el aislamiento. "Están bien. Siguen una evolución lenta por lo que vivieron al menos durante los cuatro años que estuvieron aquí pero van evolucionando, despacio, pero van evolucionando", afirma la consejera de Derechos Sociales y Bienestar Social. "Están en un centro de acogimiento residencial y están escolarizados. Conviven perfectamente con otros niños y están haciendo una vida normal", añade Marta del Arco.

La sentencia

Los miembros del matrimonio, un alemán de 54 años y una estadounidense de 49 que llevan ya más de un año en prisión preventiva, acogieron la sentencia con resignación. Según explican sus abogados esperaban haber sido absueltos de todos los cargos porque en su conciencia piensan que actuaron por el bien de los pequeños, que sólo los mantuvieron a salvo de contagiarse de alguna enfermedad como el Covid, que a ellos los golpeó con dureza y les dejó secuelas en todos los sentidos.

Los padres de los pequeños no se explican por qué están en la cárcel, pero la Audiencia Provincial lo refleja claramente en la sentencia. El tribunal considera que cometieron un delito de maltrato de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar por la situación de dominio y aislamiento a la que sometieron a los menores, algo que afecta, entre otras cosas, al desarrollo de su personalidad, provoca un déficit de socialización y también trastornos psicológicos. El delito de abandono de familia se les achaca, por ejemplo, porque los menores llevaban desde el año 2019, cuando la familia aún residía en Alemania, porque no estaban escolarizados (los gemelos no sabían ni leer ni escribir, según la sentencia) o porque cuando los niños se ponían enfermos, los trataban con medicamentos adquiridos por internet sin ninguna supervisión de profesionales de la salud. Además, según la sentencia, las condiciones en las que vivían no eran las más apropiadas para unos niños: entre "una gran cantidad de basura" o durmiendo en camas de bebé a pesar de su edad.

No obstante, la Audiencia Provincial señala que durante el juicio quedó probado que los padres no tenían conciencia del daño que les estaban causando a sus hijos. Y por eso, entre otras cosas, no se les acusa de los delitos de detención ilegal, que les hubieran llevado a permanecer encerrados durante 25 años. De hecho, la sentencia recoge que en la casa de Fitoria en la que convivían no se hallaron candados, ni cerrojos, ni "ninguna sujeción física ni forzosa" para impedir a los niños salir de casa. El escrito dice además que los niños tenían una relación afectuosa con sus progenitores –sobre todo con su madre– y que no había violencia física ni castigos desmesurados.

Lo que ocurrió, según se desprende de la sentencia, es que el Covid hizo demasiado daño en esa familia. El aislamiento era una "dinámica familiar" derivada del miedo patológico que tenían los padres a los contagios. También influyó, según el documento, que todo se les hizo bola. Primero fue el encierro y después el miedo a que los servicios sociales les quitaran a los niños por no tenerlos escolarizados ni empadronados. Los pequeños, por su parte, asumían el encierro en la casa de Fitoria "sin mostrar rebeldía y percibían el exterior como algo potencialmente peligroso".

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