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Llenazo de tradición en la feria de la Ascensión de Oviedo: "Da gusto ver como se conservan las costumbres"

El gran desfile folclórico con 600 figurantes, los juegos tradicionales y los mercados abarrotan el día grande de la feria, gracias a la tregua de la lluvia

Las bandas de gaitas toman el centro de Oviedo en el gran desfile de La Ascensión

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

La Feria de la Ascensión vivió este sábado su jornada más multitudinaria gracias a una inesperada tregua meteorológica que permitió a miles de personas disfrutar del día grande de la celebración entre tradición, gastronomía y ambiente familiar. El Campo San Francisco y buena parte del centro de Oviedo registraron una notable afluencia durante toda la jornada. «El Bombé estaba a reventar, la Catedral llena y el desfile con muchísimo público», resumió satisfecha la concejala de Festejos, Covadonga Díaz, subrayando el éxito del enorme pasacalles en el que 600 figurantes de quince grupos de baile tradicional y bandas de gaitas locales llevaron la alegría por Uría y el Antiguo.

Desde primera hora, el Campo concentró buena parte de la actividad. Entre puestos de artesanía, exhibiciones de razas autóctonas y juegos tradicionales, el recinto volvió a convertirse en punto de encuentro para familias y curiosos. Los más pequeños fueron protagonistas indiscutibles de una cita en la que no faltaron actividades pensadas para ellos. La pequeña Alejandra Campos vivió una experiencia difícil de olvidar al subirse por primera vez a caballo. A lomos de la yegua «Ablana», recorrió el circuito instalado en la avenida de Alemania ante la mirada atenta de su familia. «Estaba impactada, pero se lo pasó muy bien», explicó Ana García, madre de la niña, mientras aguardaban decenas de personas para participar en la actividad. «El día acompaña y los pequeños se lo pasan en grande», añadió.

La música tradicional también tomó el centro de la ciudad. Los grupos desfilaron por Uría y el Antiguo entre aplausos y numerosos espectadores antes de adentrarse también en el Campo. «Da gusto ver cómo trabajan por las tradiciones y especialmente a los gaiteritos pequeños –en referencia a los niños participantes–», señalaba Azucena Anca, madrileña de visita en Oviedo, tras contemplar el desfile unas horas después de visitar Gascona para probar el menú especial de la feria. «Está todo de lujo», resumió.

La plaza de la Catedral y el entorno de Porlier fueron otro de los focos de atracción gracias al mercado de productos asturianos. Quesos, dulces, embutidos y conservas hicieron las delicias de vecinos y visitantes. «Llevo queso, dulces y un montón de cosas más», contaba entre risas Anabel Gómez, llegada desde Santander, mientras mostraba una bolsa cargada tras recorrer varios puestos.

La amenaza de lluvia quedó finalmente en un segundo plano y permitió cerrar una jornada redonda para una feria de la Ascensión que afronta hoy su última jornada con la esperanza de repetir el buen ambiente si el tiempo vuelve a dar una tregua.

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