Pepe Rionda, eterno presidente del Confía Balonmano Base Oviedo y medalla de plata de la ciudad: "Es un regalo que me hace una ciudad que lo es todo para mí"
"Esto no es solo mío, es un triunfo de todos. Yo solo no habría hecho nada. Detrás hay entrenadores, jugadores, padres, madres, abuelos y mucha gente que colaboró conmigo durante más de treinta años", confiesa

Pepe Rionda sentado en uno de los bancos de la plaza de la Gesta. / Mario Canteli
Pepe Rionda (Oviedo, 1946) acaba de recibir la Medalla de Plata de Oviedo, un reconocimiento de la ciudad a toda una vida ligada al deporte de base. Fundador del Base Oviedo en 1993, presidió el club durante más de tres décadas y lo convirtió en una referencia del balonmano de cantera. Ahora, tras dar un paso al lado y dejar la presidencia en manos de Heriberto Fernández, “Caco”, se está acostumbrando a vivir los partidos desde el punto de vista del aficionado.
¿Qué significa recibir la Medalla de Plata de Oviedo?
Es un honor enorme. Una sorpresa y una alegría tremenda. A lo largo de los años me han dado algunos reconocimientos, pero recibir la Medalla de Plata del Ayuntamiento de Oviedo son palabras mayores. Es un regalo que me hace la ciudad y lo vivo con muchísima emoción.
¿Se esperaba una distinción así por parte de la ciudad?
Sinceramente no. Yo nunca trabajé esperando nada a cambio. Todo lo que hice en el balonmano lo hice porque me gustaba, porque me hacía feliz y porque me ilusionaba ver salir adelante a los guajes. Estar tantos años en el barro, trabajando por la base y por el deporte, fue algo que hice de manera desinteresada. Por eso una distinción así me sorprende tanto y me emociona todavía más.
¿Siente que este premio reconoce también a todas las personas que le acompañaron en el camino?
Por supuesto. Esto no es solo mío, es un triunfo de todos. Yo solo no habría hecho nada. Detrás hay entrenadores, jugadores, padres, madres, abuelos y mucha gente que colaboró conmigo durante más de treinta años. A todos ellos se lo brindo, porque se portaron maravillosamente conmigo y con el club. Tuvimos mucha suerte con la gente que nos rodeó. En todos estos años apenas recuerdo conflictos importantes, ni padres protestando porque su hijo jugara más o menos. Siempre encontré apoyo, respeto y compromiso.
¿Qué lugar ocupa Oviedo en su vida?
Oviedo lo es todo para mí. Nací aquí, soy ovetense y siento un orgullo enorme por esta ciudad. He viajado poco, pero lo suficiente para saber que Oviedo tiene algo especial: su limpieza, su entorno, su manera de ser y su gente. Para mí no hay nada como vivir aquí. Representarlo, a través del balonmano, siempre fue una responsabilidad y también un orgullo.
Fundó el club en 1993, ¿fue difícil salir adelante?
Todo nació de una necesidad. Yo venía del Naranco, donde había trabajado muchos años, pero llegó un momento en el que se decidió dejar de lado la base y quedarse solo con el equipo sénior. Entonces apareció José Ramón Villa, una persona muy metida en el balonmano, y me dijo que no podíamos dejar tirada a la base. Me insistió en que había que crear un club nuevo, que hacía falta alguien que identificara el proyecto. Al principio dudé, porque sabía lo que suponía, pero no tardaron mucho en convencerme. Yo asumí sobre todo la parte burocrática y otros compañeros se volcaron en lo deportivo. Empezamos yendo a colegios, captando chavales, formando equipos poco a poco. Fue un trabajo de mucha paciencia, pero con el tiempo aquello empezó a crecer.
Siempre confiaron en la cantera...
Siempre. Sin cantera es imposible construir un club de verdad. En todos los deportes, incluso en los clubes más grandes, la base es fundamental. No se puede pensar solo en el primer equipo y olvidarse de lo que viene por debajo. Además, la cantera no da frutos de un día para otro. No puedes tener un buen juvenil y pensar que automáticamente saldrán tres jugadores para el primer equipo. Hay que acompañarlos, darles pasos intermedios, evitar que se desanimen o que abandonen cuando llegan los estudios y otras responsabilidades. Pero sin base, un club no puede subsistir.
¿Cuál ha sido su mayor alegría en el balonmano?
La mayor alegría fue el ascenso a Plata. Veníamos de muchos años de trabajo con la cantera y llegar a esa categoría fue un éxito enorme para nosotros. Recuerdo especialmente aquel playoff. Quedaba muy poco, apenas medio minuto. Si el equipo contrario nos marcaba, subían ellos y nosotros nos quedábamos fuera. Tenían el balón y se vivieron unos segundos eternos. Cuando sonó el final y no nos habían marcado, la alegría fue inmensa.
¿Y el momento más difícil?
De decepciones tuve pocas, la verdad. Quizá los momentos más duros fueron cuando se marchaba algún entrenador que estaba haciendo un trabajo extraordinario, aunque a veces no se viera desde fuera. Yo sí lo veía, sabía el esfuerzo que había detrás, y cuando alguien así tenía que dejarlo por motivos personales o profesionales, me dolía mucho.
Hace unos meses abandonó la presidencia, ¿confía en Caco?
Confío plenamente en él. Es más, estoy convencido de que va a mejorar lo que hice yo. Tuve que dejar la presidencia porque los años pasan y ya no tenía la misma capacidad para estar al frente de todo. Caco llevaba más de veinte años conmigo. Fue mi mano derecha, jugó al balonmano, conoce el deporte, conoce el club y está muy preparado. Creo que es la mejor persona que podía coger el relevo. Tiene contactos, conocimiento y una manera de entender el club que puede llevarlo todavía más lejos. Estoy seguro de que con él el club está en buenas manos.
¿Se acostumbra a la vida del aficionado?
Me voy acostumbrando, aunque sigo muy ligado al club. Yo nunca me sentí un presidente por encima de nadie; siempre fui uno más. Trabajé todo lo que pude y ahora sigo ayudando en pequeñas cosas cuando me lo piden. No podría apartarme del todo, porque el club forma parte de mi vida. Sigo pendiente de que las cosas salgan bien, de que no haya lesiones, de que haya dinero para pagar lo que se debe pagar y de que los jugadores estén bien.
¿Qué le gustaría que fuera el Base Oviedo dentro de otros treinta años?
Me gustaría que el club se consolidara en la categoría en la que está y que algún día Oviedo pudiera tener un equipo en la Liga Asobal. Eso sería un éxito rotundo. Yo probablemente no lo veré, porque los años pasan para todos y pasan rápido, pero creo que se puede conseguir. El trabajo que se está haciendo ahora es muy bueno y cada vez hay más gente implicada, Los jugadores que vienen de fuera también lo notan. Saben que llegan a un club que podrá pagar más o menos, pero que cumple, que cuida a la gente y que tiene todo lo necesario para trabajar. Creo que el Base Oviedo tiene futuro y que todavía le quedan muchas alegrías por dar.
Suscríbete para seguir leyendo
- Espectacular redada en Siero para detener al padre de la niña de 5 años tutelada sustraída en Oviedo: “Vinieron lo menos ocho coches de Policía”
- Dos heridos en un accidente en un accidente de tráfico en una de las calles con más tráfico de Oviedo
- “Pedimos a nuestros usuarios que cuiden el entorno y tomamos medidas restrictivas ante problemas de conducta”, asegura Caritas tras las quejas en San Lázaro
- La librería centenaria de Oviedo con la que no pudo la Guerra Civil, ni el libro electrónico
- Detenido un hombre por una supuesta agresión sexual en una fiesta de Oviedo
- “Es insoportable”: el clamor de un barrio de Oviedo ante la creciente inseguridad en el entorno del albergue Cano Mata
- El Madrid, el histórico bar de Oviedo desbordado por su éxito en TikTok, se despide el 31 de julio
- Una actividad para toda la familia animará este sábado el mercadillo de La Corredoria: el Ayuntamiento organiza un taller de manualidades con materiales reciclados