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Ramiro Fernández, psicoesteta y nuevo Hijo Adoptivo de Oviedo: "Resulta que ahora tengo tres madres: Candela, Aller y Oviedo"

«Me imagino a mi padre diciéndole a mi madre en el cielo: ‘mira a dónde llegó Ramirín, que era el más ruin y no valía un caracol’»

Ramiro Fernández, en su salón de peluquería de la calle Arquitecto Reguera.

Ramiro Fernández, en su salón de peluquería de la calle Arquitecto Reguera.

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Jorge Novo

Ramiro Fernández (San Miguel de Nembra, 1943) ya es Hijo Adoptivo de Oviedo, un reconocimiento de la ciudad a la trayectoria de un allerano que con sus logros en el mundo de la imagen y la peluquería ha llevado el nombre de la ciudad por todo el mundo, aprobada el pasado viernes por la comisión de honores y distinciones municipal. El psicoesteta es dueño de la mítica peluquería que lleva su nombre y tiene el honor de haber sido el único peluquero oficial de la Selección Española de Fútbol durante 28 años. Entre los numerosos premios que ha recibido se encuentra la Insignia de Oro de la Real Federación Española de Fútbol o la Medalla de Oro de la Federación Nacional de Peluqueros.

¿Cómo se siente tras haber sido nombrado Hijo Adoptivo de Oviedo, la mayor distinción de la ciudad?

Tremendamente orgulloso. Cuando supe la noticia me emocioné. Mira, mi madre se llamaba Candela, pero cuando me hicieron Hijo Predilecto del concejo de Aller pasé a tener una segunda madre. Pues resulta que ahora tengo tres madres: Candela, Aller y Oviedo. Por las noches me pongo a pensar y me imagino a mi padre cogiéndole la mano a mi madre en el cielo y diciéndole «mira hasta donde ha llegado nuestro Ramirín, que era el más ruin y no valía un caracol», y que mi madre le contesta: «sí, era el más ruin, pero ahí lo tenemos». El día de la entrega me voy a emocionar pensando en esto.

Este año cumple 60 años establecido en Oviedo. ¿Cuánto ha cambiado la ciudad desde entonces?

Oviedo ha experimentado una trasformación cultural, económica y social enorme. Al llegar en el año 1966 yo conocí una ciudad en blanco y negro, con solera y prestigio, pero algo más cerrada. Eso sí, ya entonces era, junto a San Sebastián, la más elegante de las pequeñas urbes del país. Pero es que ahora es una capital europea, estamos a la altura de cualquiera de las buenas ciudades del continente. Cada vez estamos más de moda, porque tenemos de todo: museos, la catedral, comercios de calidad... La ciudad de Oviedo es un ejemplo a seguir para muchas ciudades españolas.

Cuando empezó a ganar reconocimiento y proyección nacional seguro que le surgieron oportunidades fuera de Asturias. ¿Por qué decidió quedarse?

Porque Oviedo es una ciudad con un pequeño comercio muy vanguardista, siempre ha marcado tendencia por su profesionalidad. No obstante, sí me plantee proyectos fuera. Tengo una anécdota muy curiosa con jugadores de la Selección, y es que Raúl, Cañizares y Albelda me ofrecieron ponerme una peluquería en la zona del Bernabéu e incluso me dejaban un apartamento. Quizá me faltó decisión, pero las cosas me iban muy bien aquí, no sentí la necesidad de dar ese paso, aunque probablemente hubiera llegado aún más lejos. En realidad, yo buscaba la profesionalidad, no la fama.

Va a recibir la distinción junto al Real Oviedo, Medalla de Oro de la Ciudad. Jesús Martínez, el máximo accionista del equipo azul, le llama cada vez que viene.

Sí, les atiendo a él y a Martín Peláez, el presidente. Jesús siempre me llama en cuanto llega al aeropuerto. Me dice: «Ramirito, ¿me das una peinadita?». Cuando llegó a Oviedo quería introducirse en la sociedad ovetense y conocer a las personalidades de la ciudad, entonces me pidió que le ayudase y le diese referencias. Con Martín he trabajado mucho, porque el Real Oviedo es la cuarta autoridad de Asturias, y el presidente de la institución tiene que ir bien arreglado. Este año he seguido la temporada con tristeza, porque las cosas no han salido como los oviedistas queríamos.

En sus 28 años como peluquero oficial de la selección española de fútbol, ¿con quién hizo más amistad?

En un principio las amistades más grandes que tuve fueron Casillas, Xavi Hernández y Xabi Alonso, a quien yo destaco como el futbolista más elegante que ha tenido la Selección, porque combinaba perfectamente el corte de cabello, la barba, la ropa, la figura y, sobre todo, la personalidad. También tuve una relación muy estrecha con Raúl y Morientes, venían juntos a cortar el pelo en último lugar para poder charlar tranquilamente. Al final seguí yendo año a año porque me los gané con mi prudencia y discreción. Venían periodistas a decirme «hablaréis de todo mientras les cortas el pelo». Y yo les respondía: «sí, las peculiaridades capilares de cada uno dan para hablar mucho».

Es usted el autor de uno de los cortes de pelo más recordados en la historia del fútbol, el de Ronaldo Nazario en el Mundial de 2002. ¿De quién fue la idea?

A mi Ronaldo me metió en un aprieto enorme. Él me dijo que quería un corte de pelo distinto al de todos los demás, no quería una cresta ni la cabeza rapada, porque ya la llevaba Roberto Carlos. En aquel momento recibía muchas críticas en su país por su estado de forma y por la sequía goleadora y pensó en hacer algo que desviase la atención. Entonces yo recordé que cuando era niño el barbero me hacía un corte llamado el «triángulo triunfal del éxito», se lo dibujé y al principio quedó muy sorprendido, pero llamó a su mujer y a su hijo y les encantó, ahí fue cuando se convenció. Al final ese año quedaron campeones del mundo y él fue máximo goleador, y como es muy supersticioso vino corriendo a decirme «¡ha sido por el peinado!».

He oído que tiene usted un lenguaje particular para comunicarse con sus trabajadores en la peluquería.

Es cierto, eso forma parte de la forma de trabajar que tenemos, pero jamás he llamado la atención a ninguno de mis trabajadores delante de los clientes. Hacemos una reunión mensual en la que hablamos de cómo mejorar, pero también fijamos un lenguaje no verbal. Por ejemplo, si levanto un dedo significa que están apoyando la barriga en la silla y que quiero que estén erguidos. Entonces, en la reunión que tenemos puedo echar alguna bronca, pero luego en la zona de trabajo me acerco y levanto el dedo con una sonrisa. Es solo una consigna para mantener motivado al equipo y evitar caer en lo rutinario.

¿Qué opina de las tendencias actuales en cortes de pelo?

Hoy en día el 90 por ciento de los jugadores de fútbol van todos igual, sea la liga que sea. Parietales, temporales y la nuca afeitados, y delante un pegote con el pelo hacia delante, como Lamine Yamal. La moda ha arrinconado a la estética. Yo antes trataba de adaptar el corte de pelo a la fisionomía de cada cliente y eso se ha perdido. No obstante, le digo a mi equipo que hay que adaptarse a las nuevas tendencias y avanzar al ritmo de la sociedad.

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