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El día más terrorífico de "Sira", la tercera víctima del doble crimen de Oviedo: "Está asustada, no se mueve de una esquina"

La perra mestiza, registrada oficialmente como "Lola" y que el día 1 cumple diez años, muestra signos de estrés agudo y miedo tras el suceso

"Sira", en el albergue de animales de Oviedo.

"Sira", en el albergue de animales de Oviedo.

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

En medio del horror vivido en el número 10 de la calle Vázquez de Mella, hay una víctima colateral que también arrastra las secuelas de la tragedia: "Sira", la perra mestiza que convivía en el piso con el presunto asesino, Jesús López Alonso "Susi" y las dos víctimas de este: su hermana Mari y su cuñado José.

La perra, de pelaje blanco con manchas negras, collar y chip identificativo, fue rescatada por el personal del albergue municipal tras la intervención policial. Aunque en el entorno familiar era conocida como "Sira", el microchip la registra con el nombre de "Lola". También figura que fu adquirida en adopción por una persona que no es ninguno de los tres implicados en el suceso y que cumplirá 10 años el 1 de junio.

Su llegada al albergue no pasó desapercibida. El animal presenta claros síntomas de estrés agudo. "Está muy asustada, no se mueve de un rincón y tiembla constantemente", explican los cuidadores, que la describen como una perra bloqueada, insegura y con una mirada de desconcierto y miedo.

Quienes la conocen aseguran que Sira era habitual en la vivienda y también una presencia familiar para los vecinos de la zona. De hecho, en las horas posteriores al hallazgo de los cuerpos varias personas se interesaron por ella entre el cordón policial. "¿Sabéis algo de la perrina, se la llevarían?", preguntaban con preocupación a agentes y periodistas.

La escena encontrada en el interior de la vivienda ha conmocionado a todo el barrio, pero también plantea interrogantes sobre el impacto que situaciones extremas como esta tienen en los animales domésticos. Veterinarios consultados explican que perros expuestos a episodios violentos o ambientes de elevada tensión pueden desarrollar cuadros de ansiedad severa, apatía, alteraciones del sueño o rechazo al contacto.

Ahora, "Sira" permanece bajo observación. El objetivo prioritario es estabilizarla emocionalmente y devolverle cierta rutina tras una jornada por el caos. Sus cuidadores trabajan para ganarse su confianza, respetando sus tiempos y evitando estímulos innecesarios.

Mientras avanza la investigación judicial del doble crimen, la historia de esta perra se ha convertido en un pequeño foco de ternura dentro de una tragedia que ha sacudido Oviedo. "Sira" no entiende lo ocurrido, pero su temblor y su silencio cuentan también una parte de esta historia.

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