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Negocios de siempre

La historia de El Ferroviario, la pequeña cantina rodeada de huertas en Oviedo que se convirtió en la sidrería decana de Gascona

Berto Rodríguez está al frente del bar que hizo famoso Luis Díaz con el escanciado: "Sus hijas solo nos pidieron una cosa, mantener la esencia sidrera del local"

Berto Rodríguez, uno de los socios que gestiona El Ferroviario

Juan A. Ardura

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Oviedo

El giro sidrero de El Ferroviario llegó de la mano de Luis Díaz Fernández, el allerano de Felechosa que asumió la regencia de una antigua cantina, al lado de la estación del Vasco en mayo de 1951. Hasta entonces el pequeño bar en una Gascona muy distinta a la actual, rodeada de las huertas del convento de las Pelayas, un garaje de camiones y una hilera de casinas camino de la Foncalada, despachaba a los ferroviarios de los trenes de mercancías queso de Cabrales amén de vino y orujo para espantar el frío de aquellos tiempos. Tras años de cambios en la gestión, el grupo de Berto Rodríguez y Pedro Caramés llegaron a un acuerdo con las hijas de Luis Díaz para, después de una inversión importante, abrir, hace casi diez años, la que hoy es una sidrería top en Gascona con una sola condición: "Las hijas nos pidieron mantener la esencia sidrera del local".

Luis Díaz, pionero en el arte del escanciado en su sidreria de Gascona, en los años cincuenta.

Luis Díaz, pionero en el arte del escanciado en su sidreria de Gascona, en los años cincuenta. / C. B. R.

Luis Díaz era de una familia numerosa pueblo allerano de Felechosa. Su padre, el relojero, ya había tenido que ver como dos de sus hijos habían partido a la emigración en América. "Como no quería que le marcharan más fíos, vio este local que ya funcionaba como cantina, habló con el paisano y lo cogió para Luis y una hermana, pagaron el traspaso, vieron que iba bien y al cabo de unos pocos años ya lo convirtió en sidrería. Desde un principio con un solo palo, Sidra Peñón. A Luis, que escanciaba muy bien, le llamaban el Inglés porque solo vendía sidra de Peñón", cuenta Berto Rodríguez.

Luis Díaz, a la izquierda, en pleno escanciado a la puerta del Ferroviario.

Luis Díaz, a la izquierda, en pleno escanciado a la puerta del Ferroviario. / C. B. R.

Luis conoce a su mujer, Laura González, se casan y ella contribuye al impulso de la sidrería. "Empieza a cocinar lo típico en aquellos tiempos, menús del día. Venías y había que comer lo que Laura había hecho, garbanzos, carne guisada, tortilla... Luis tenía fama de echar muy bien la sidra y mete dos, tres camareros. Hizo escuela porque luego algunos tuvieron sus propios negocios, como Pancho, que tuvo el Bar Melliz de La Felguera. Y Laura era hermana de Esmeralda González, del Bar Nalón, que abrió después que El Ferroviario. Todos gente muy emblemática en el mundo de la hostelería en Asturias", detalla Berto Rodríguez.

El Ferroviario es hoy la sidrería decana de Gascona, rodeada décadas atrás de otros establecimientos que dejaron huella entre los bares y chigres de Oviedo y ya no están como el Mesón Casa Labrador o el Cervantes pero otros que todavía permanecen como el Niza o El Ovetense. La sidrería está en dos predios, Gascona 5 y 7. "Me contaron las hijas que había una pequeña habitación en la que Luis dormía cuando cogió el bar". Tras años al frente de la sidrería, compró el edificio, vendió algunos pisos y se quedó con el local. A finales de los años ochenta el matrimonio se jubiló pero Laura murió poco después.

Laura González, la guisandera que echó a andar la cocina del Ferroviario, en los años sesenta.

Laura González, la guisandera que echó a andar la cocina del Ferroviario, en los años sesenta. / C. B. R.

La sidrería siguió abierta con distintas regencias, hasta que en 2016 el mismo grupo que estaba al frente de La Finca, justo enfrente, decidió apostar por El Ferroviario. "Somos un grupo de socios, tenemos varios locales , La Finca se nos quedó pequeño enseguida, vimos que El Ferroviario en los últimos dos años o así estaba en declive y que nos daba mucho margen para crecer", explica Berto Rodríguez. Asi que el grupo contactó con las hijas de Luis Díaz, que falleció en febrero de 2016. "Acababa el contrato que tenían, llegamos a un acuerdo y desde el 1 de agosto de 2016 ya lo llevamos nosotros. En enero de 2017 cerramos para acometer una reforma integral, en la que invertimos casi un millón de euros y reabrimos en mayo, fueron cinco meses largos de obras", detalla el hostelero que mantiene el palo de Peñón "como la sidra de referencia de la casa, aunque también tenemos de algún otro llagar".

Berto Rodríguez, ante la fuente sidrera, una de las señas de identidad en El Ferroviario que fue rehabilitada y cambiada de emplazamiento en la reforma integral de 2017.

Berto Rodríguez, ante la fuente sidrera, una de las señas de identidad en El Ferroviario que fue rehabilitada y cambiada de emplazamiento en la reforma integral de 2017. / J. A. A.

El Ferroviario cuenta actualmente con 28 trabajadores en plantilla y mira al futuro con optimismo. "Somos una sidrería clásica, con una clientela muy fiel y un legado a mantener: la esencia de la cultura sidrera. Y además estamos en el Boulevard de la Sidra, que ha conseguido poner de moda una calle y convertirla en un foco turístico de Oviedo, junto a Santa María del Naranco y la Catedral. Es un éxito brutal", concluye Berto Rodríguez.

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