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Así va la subasta pública para vender un emblemático edificio (valorado en 8,2 millones) de Oviedo: todas las claves del proceso

La Justicia da hasta el jueves para presentar ofertas con las que Unicaja quiere recuperar los 3 millones prestados a Comamsa para comprar el edificio

El antiguo Hogar San José, en la plaza de la Catedral.

El antiguo Hogar San José, en la plaza de la Catedral.

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Lucas Blanco

Lucas Blanco

Cuenta atrás para resolver el futuro de un edificio llamado a dinamizar la actividad turística en pleno corazón de Oviedo. La Justicia mantiene abierto hasta este jueves, a las seis de la tarde, el plazo para presentar ofertas en la subasta pública abierta por el edificio de la plaza de la Catedral de Oviedo en el que se proyectó un hotel de lujo de 56 habitaciones. El inmueble salió a subasta el día 1 de este mes con un valor estimado de 8,2 millones de euros para hacer frente al impago de un préstamo de tres millones. Pese a la presión de los plazos judiciales, Miguel Ángel Menéndez sostiene: «Cerraremos la venta directa a un grupo a lo largo de este mes».

El reloj corre con la precisión fría de los procedimientos judiciales, pero alrededor del inmueble de 3.000 metros cuadrados de superficie late una historia larga. Sus muros, asomados a uno de los enclaves más simbólicos de la ciudad, llevan años aguardando una transformación prometida una y otra vez y siempre aplazada en el último recodo.

El activo quedó atrapado en un procedimiento impulsado para responder a una deuda vinculada a la compra del edificio. Comamsa compró el mismo a Liberbank a través de un préstamo concedido por Unicaja –entidad en la que se integró la propia Liberbank–. Esta carga financiera terminó abriendo la puerta a la subasta.

Desde Comamsa, sin embargo, intentan transmitir calma en medio del ruido de plazos y expedientes. Menéndez resta importancia a la fecha límite de la subasta pública y asegura que la empresa continúa avanzando por una vía paralela. «La normativa nos da todavía unos días más para cerrar la venta directa», explica.

La compañía afirma negociar con un grupo nacional interesado en adquirir el inmueble y conservar su destino inicial vinculado a la actividad hotelera. El objetivo sería culminar una compraventa que permita cancelar la deuda pendiente y evitar que el edificio cambie de manos a golpe de puja por un precio más bajo.

Mientras tanto, el antiguo inmueble sigue ahí, observando el ir y venir de vecinos y turistas como una pieza detenida entre el pasado y el futuro. A sus pies transcurre la vida cotidiana; sobre él, en cambio, pesa una incógnita millonaria. El desenlace debería de resolverse en cuestión de días entre dos caminos abiertos: una venta privada a un grupo hotelero que la propiedad considera inminente o la fría lógica del mejor postor. n

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