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"No tengo amigos. Al último lo maté": la historia violenta de "Susi", el pistolero de la Sindical, acusado del doble crimen de su hermana y de su cuñado en Oviedo

Jesús López Alonso tiene un historial marcado por la muerte, las armas y las drogas

Fotografía reciente de Jesús López Alonso, "Susi", cedida por la familia.

Fotografía reciente de Jesús López Alonso, "Susi", cedida por la familia. / LNE

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Félix Vallina

Félix Vallina

Oviedo

"Soy una persona que siempre anda sola con mi mascota y no tengo amigos. Al último lo maté". La frase la escribió Jesús López Alonso, "Susi", en una de sus redes sociales, como quien deja caer una amenaza, una broma macabra o una verdad dicha sin darle importancia. En su caso, sin embargo, las palabras pesaban más que una provocación. En Oviedo, donde su nombre lleva décadas circulando por cárceles, comisarías y ambientes ligados al mundo de la droga, muchos sabían que "Susi" ya había tenido muertos a la espalda antes de acuchillar a su hermana y a su cuñado.

Uno de esos homicidios está en la hemeroteca de este periódico. En 1989, Jesús López Alonso confesó haber matado a José Luis Talegón Herrera en Santa Marina de Piedramuelle. Fueron ocho disparos a bocajarro con una Star de nueve milímetros parabellum. Los dos habían coincidido en la cárcel de Oviedo, durante la última condena de cuatro meses que cumplió el fallecido por un delito contra la propiedad. Pero el crimen no nació allí, sino alrededor de aquella pistola asesina. Según publicó entonces LA NUEVA ESPAÑA, la tarde del 18 de julio Talegón y Octavio Villa, amigo de ambos, fueron a Santa Marina de Piedramuelle con "Susi" para recoger un arma que el fallecido le había confiado a este último antes de ingresar en prisión. La pistola estaba escondida. Cuando fueron a buscarla, Jesús López Alonso disparó contra Talegón. Después alegó que este lo había amenazado varias veces porque lo acusaba de ser un chivato de la Policía y decía que iba a ajustarle las cuentas.

No es la única muerte que se asocia a "Susi". La familia y algunos conocidos le atribuyen otro crimen anterior (1986), supuestamente cometido por celos en La Tenderina. Según ese relato, "Susi" tenía una novia en el barrio y, al ver que un vecino había acudido a ayudarla por un problema con los plomos de casa, corroído por la envidia, lo persiguió por el portal y le pegó varios tiros. La historia circula desde hace años entre quienes lo conocieron y su propia hermana, Rosi, asegura que es verdad. "Entre una cosa y otra estuvo 20 años en prisión", señala.

Antes de convertirse en ese hombre al que muchos miraban con miedo, Jesús López Alonso fue un niño de los pisos de la Sindical. Era el segundo de cuatro hermanos: María, él, Rosi y Fonso, el pequeño, ya fallecido. Su madre, Epifania Alonso, llegó a Oviedo desde Pajares de la Lampreana, en Zamora. Se casó con Rodrigo López, que tenía una carbonería en Pumarín, y la familia vivió primero en el Mercadín Alto. Después les dieron un piso en las casas de la Sindical de Vallobín por familia numerosa. "Susi" era muy pequeño entonces. Pasó allí más de sesenta años. Allí creció, allí se hizo conocido y allí, según la Policía, terminó apuñalando a su hermana María y a la pareja de esta, José Alberto González Corujo.

En el barrio lo recuerdan como un hombre "siempre armado y peligroso". Su familia dice que le gustaban las pistolas. Algunos conocidos aseguran que en los últimos tiempos tenía dos. Otros retroceden muchos años para contar episodios que quedaron fijados en la memoria del vecindario, como aquella ocasión en la que, según relatan, llegó a exhibir un arma delante de unos niños en la zona de los pisos de la Sindical, hasta que varios adultos le llamaron la atención. Cualquier veterano de Oviedo sabía quién era "Susi". Sabía de sus andanzas, de sus entradas y salidas de prisión, de su vida atravesada por la droga y de esa fama de hombre imprevisible que lo acompañaba desde hacía décadas. "Era de gatillo fácil", señala un vecino.

También boxeó. Entrenó con el Gitano Jiménez y, según quienes lo trataron, se movía con comodidad en el territorio de la violencia. La cárcel, la calle y la droga fueron estrechando su biografía hasta convertirlo en un personaje oscuro de barrio: el toxicómano armado, el vecino temido, el hombre al que se evitaba contrariar. En los últimos meses, quienes lo veían aseguran que su deterioro se había acelerado. El pasado domingo, un día antes del crimen, varias patrullas acudieron al edificio después de que se asomara a la ventana con dos bombonas y gritara amenazas contra su hermana y la pareja de esta. Al día siguiente, según la investigación, María López Alonso y José Alberto González Corujo fueron apuñalados en el piso donde los tres convivían desde febrero.

Así vuelve a cerrarse la historia de Jesús López Alonso en el mismo lugar donde empezó: en la Sindical de Vallobín, entre vecinos que lo conocían desde niño y familiares que dicen haberle tenido miedo durante años. El hijo de Epifania, el hermano de María, el boxeador, el preso, el pistolero, el hombre que escribió que no tenía amigos porque al último lo había matado.

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