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Juan Luis García, capellán castrense de Asturias: «San Torcuato es un puente entre historia y tradición»

«Sin el Espíritu Santo la Iglesia sería un cadáver», asegura el capellán castrense de la región

Juan Luis García y Luis Manuel Alonso.

Juan Luis García y Luis Manuel Alonso. / Luisma Murias

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María José Iglesias

María José Iglesias

«San Torcuato sigue siendo un puente entre historia, tradición y fe viva». Así lo explicó ayer Juan Luis García Rodríguez, capellán castrense de Asturias, durante su conferencia sobre el santo, cuyo nacimiento algunas crónicas, sitúan en Asturias. El sacerdote, natural de Guadix (Granada), a quien presentó Luis Manuel Alonso, delegado episcopal de piedad popular de la archidiócesis de Oviedo, reflexionó sobre la figura de uno de los santos más vinculados a la tradición apostólica hispana., uno de los llamados Siete Varones Apostólicos. El conferenciante resaltó la relevancia de San Torcuato como discípulo de los apóstoles y obispo enviado a evangelizar Hispania. Según la tradición medieval, Torcuato habría sido ordenado por San Pedro y San Pablo en Roma, junto a: Tesifonte, Indalecio, Segundo, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio, para predicar el Evangelio en la Bética romana. La tradición sitúa su llegada por la costa de Almería y su posterior marcha hacia Acci, la actual Guadix, donde desarrollaría una intensa labor evangelizadora.

Origen en Asturias

García Rodríguez subrayó el arraigo popular de San Torcuato en Guadix, donde cada 15 de mayo se celebran las fiestas patronales en memoria de su martirio, ocurrido según la tradición en el año 66 después de Cristo, en un paraje conocido como Face Retama. Aunque los datos históricos son inciertos y diversas regiones reclaman el origen del santo, el conferenciante defendió que Asturias conserva un lugar singular en la memoria del cristianismo primitivo español. «Sin el Espíritu Santo la Iglesia sería un cadáver», indicó el sacerdote, que en n ese contexto, contrapuso la tradición cristiana a las ideologías totalitarias modernas, y calificó la Revolución Francesa, el nazismo y el comunismo como intentos de construir un mundo espiritual sin Cristo. n

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