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Más de un centenar de artistas participan en la II Bienal de San Claudio

Las antiguas naves de Prefabricados El Caleyu acogen una iniciativa que persigue reivindicar la necesidad de que Oviedo disponga de un espacio expositivo estable y denunciar el abandono de la histórica fábrica de loza de la localidad

Una de las obras expuestas en la II Bienal de San Claudio.

Una de las obras expuestas en la II Bienal de San Claudio. / Juan Plaza / LNE

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Félix Vallina

Félix Vallina

Más de un centenar de artistas de todas las disciplinas tomaron parte este sábado en la II Bienal de San Claudio, casi el doble de los que lo hicieron en la primera edición, que se celebró en el año 2024. La propuesta, bajo el epígrafe «Quierestaza?», persigue un doble propósito: llamar la atención sobre el estado de abandono de la histórica fábrica de San Claudio y reivindicar la necesidad de que Oviedo disponga de un espacio expositivo estable.

La cita se celebró este año en las antiguas naves de Prefabricados El Caleyu, una factoría anexa a la Fábrica de Loza con espacio suficiente para albergar a todos los participantes y a los numerosos asistentes que se pasaron por allí para ver las obras de los artistas. «Lo único que exigimos para estar aquí es que quien lo haga crea que su trabajo tiene algo que aportar al arte. Admitimos a todos sin distinción, siempre que sean artistas», explica Pedro Pedro García, en su día director de la ya desaparecida Dos Ajolotes Espacio de Arte, que junto al escultor Benjamín Menéndez es el impulsor de esta iniciativa.

En San Claudio estuvieron artistas como el ovetense Manuel Gómez, que es profesor de pintura clásica en la Escuela de Arte de Avilés; Teo Hernando, que expuso una colección de fotografías ligadas por la temática del horizonte o el cubano afincado en la capital del Principado Euliser Polanco, con un óleo sobre lienzo titulado «Objeto mundano» que supo integrar a ña perfección en el espacio fabril . «La verdad es que el sitio es ideal y la iniciativa fantástica. Esto se ha convertido en una galería underground en la que todo el mundo puede enseñar su trabajo sin tener que pagar ni un solo euro», señala este último.

Y es que ese es uno de los objetivos de los organizadores. «En muchas ocasiones en las galerías y en otros espacios institucionales no se respeta a los artistas. Muchos de los que están aquí no tienen sitio para exponer», subraya Pedro García.

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