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Un Martes de Campo buscando la sombra: el mercurio roza los 30 grados y Oviedo se vuelca con una de las fiestas más emblemáticas

El Alcalde junto al resto de miembros de la Corporación brindan en el Bombé mientras los carbayones degustan el bollo

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

A la sombra y con abanicos, sombreros o sombrillas. Las miles de personas que abarrotaron el Campo de San Francisco por el Martes de Campo pelearon por resguardarse bajo los árboles. El mercurio marcaba 28 grados a las dos de la tarde y, desde primera hora de la mañana, las mejores mesas ya estaban ocupadas. Todos querían comer el delicioso bollo preñao a la fresca, evitando que el sol de justicia impidiese disfrutar de una de las fiestas más populares y apreciadas del calendario festivo carbayón.

El primero en catar las viandas fue José Antonio Alonso. El presidente de la Sociedad Protectora de la Balesquida pone cada año su confianza en la panadería La Masera de Vetusta, que elabora los 4.500 bollos que reparte la entidad entre sus socios, y el control de calidad de las nueve de la mañana fue superado con éxito. «Estaba buenísimo, buenísimo», repitió. Su felicidad aumentaba según transcurrían las horas. El Jardín Histórico se iba abarrotando por minutos. Todas las sillas estaban ocupadas y también se iban llenando los paseos. «Hoy es uno de los días más especiales en los quince años que llevo al frente de la entidad porque, dejando de lado el buen tiempo, este mayo hemos tenido el mejor mes de altas». Muchos de los nuevos inscritos son personas jóvenes, algo que «indica que el Martes de Campo tiene mucho futuro».

A lo largo de los paseos se palpaba que esta es una fiesta que gusta a todas las edades. El bollo encanta tanto a nietos como a padres y abuelos. Lucas Cepeda reunió a un grupo de ocho amigos llegados de diferentes puntos de España y brindaron con sidra. «Lo bonito del Martes de Campo es que nos juntamos en un punto todo Oviedo y puedes reencontrarte con la familia, ver amigos y conocidos. El objetivo es disfrutar de este día a la fresca». En su mesa instalaron una sombrilla para protegerse de las altas temperaturas. También puso en valor que las tradiciones hay que mantenerlas vivas porque «son un elemento identitario que nos hace formar parte» de un lugar y una comunidad.

Abanicos, sombrillas y lleno hasta la bandera: el Martes de Campo abarrota el Campo de San Francisco

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias

Cristina Menéndez vive en Oviedo. Durante los últimos años disfrutó del Martes de Campo y convenció a sus padres, José Luis Menéndez y Mari Carmen Berdayes, para que viniesen desde Gijón a disfrutar del Campo de San Francisco. El matrimonio hizo el viaje inverso a muchos ovetenses que se decantaron por la playa tras recoger el bollo preñao. «Esta fiesta está muy bien y las viandas están buenísimas». En familia también estuvo Bárbara Fernández. «Nos juntamos los Cañedo. Cada año hacemos un bocadillo de tortilla de chorizo». Aprovechan el bollo preñao para meterle el típico plato de la cocina española. «Está muy rico y esta es una de las mejores formas de combatir el calor».

Madrugador fue Antonio Alonso Sanz, que a las diez y veinte de la mañana ya estaba por el Campo. «Tengo 79 años y llevamos más de cuarenta viviendo el pulmón verde el día del Martes de Campo. Además, traemos a las nuevas generaciones para que vayan cogiendo la tradición». Manuela de Ago madrugó para preparar todas las viandas. A las 7.30 horas ya estaba en la cocina para preparar las recetas que disfrutaron «hijos, nietas y nueras». «A partir de que me casé cogí la costumbre de venir con mis padres y mis suegros». Por su parte, el grupo de amigos de Paula Muñiz se decantó por primera vez por el Campo y tan buena fue la fiesta que repetirán.

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