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La conocida capilla de Oviedo que necesita obras para atajar las humedades: durante el Martes de Campo acogió a un sinfín de fieles

La junta directiva de la capilla estudia incrementar las cuotas de los cofrades, que actualmente abonan ocho euros anuales, para poder sufragar los costosos trabajos de reparación

Pan bendito y velas para la Virgen de la Esperanza: la tradición del Martes de Campo que mantiene la cofradía de La Balesquida

Amor Domínguez

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Rosalía Agudín

Rosalía Agudín

La capilla de La Balesquida no está acostumbrada a estar aislada. Es decir, sin edificios que la abracen. La Casa de los Llanes, construida en 1749, la rodeó pero su declaración de ruina hace muchos años obligó a su derribo, provocando que quedase sola en la plaza de la Catedral. Una situación que la está perjudicando. El templo está hecho de una piedra muy porosa que filtra las humedades. El clima carbayón, con precipitaciones durante la mitad de días del año, no ayuda. Ya en 2025 se acometieron obras para subsanar estos problemas, pero otras paredes siguen sufriendo esta situación. Por ejemplo, la que está nada más pasar la puerta a la derecha. «Este año procederemos a nuevas reparaciones». Son palabras de Pedro Pérez, fiscal y mayordomo de la entidad. También detalla que ya tienen todos los permisos para realizar la intervención y está en marcha el proyecto del arquitecto.

Otro de los problemas es que estos trabajos son muy caros. Obligan a colocar un andamio para poder acceder con facilidad a cualquier altura y el precio de los materiales se ha encarecido en los últimos tiempos. Es por ello que la junta directiva de la capilla se plantea un aumento de las cuotas. Los cofrades abonan anualmente ocho euros, con los que reciben el bollo junto a la botella de vino en el Martes de Campo y las castañas durante el amagüestu del otoño. «Para mantener la capilla no nos llega. Habrá que buscar alguna manera de solucionar esta situación como que sean los cofrades quienes lo aporten o se logre de otra forma. La financiación la tenemos que conseguir», subraya. Además, Pérez reivindica que se construya en la Casa de los Llanes porque todos los problemas se resolverían. «Si se construyese de una vez en los solares contiguos, se evitaría lo que está ocurriendo. Mientras no se haga, los problemas hacen acrecentarse».

Unas palabras que pronunció mientras la venta de velas para alumbrar la virgen de Nuestra Señora de la Esperanza era constante. La capilla recibió a un sinfín de fieles y mil recibieron una bolsa con panes benditos de forma gratuita. «Después, alumbran todo el año al Santísimo. Por la noche, no las podemos dejar encendidas por cuestiones de seguridad y se donan a otras parroquias para esta misma función». Una de las encargadas de venderlas fue Ana Millar, cofrade desde 1989. «Tenemos las electrónicas, que tienen un precio de diez euros, y las de siempre, que cuestan dos euros». De igual forma, vendieron recuerdos tanto de la imagen principal de la capilla como de San Judas.

Fuera de la capilla se repartieron 1.500 bollos preñaos y botellas de vino. «El número corresponde con los cofrades que están al día del pago de la cuota». Las viandas sobrantes fueron donadas, como es tradicional, a la Cocina Económica.

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