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El San Ignacio, un colegio que deja huella en Oviedo: más de 150 antiguos alumnos realizan una multitudinaria celebración en el centro

En la reunión, que congregó a graduados en la institución desde hace 45 años, se incidió en los fuertes lazos de amistad entre compañeros y la "gratitud" a la labor "modélica" de la Compañía de Jesús en su sentido más amplio

Foto de familia de los antiguos alumnos del Colegio San Ignacio de Oviedo que acudieron al encuentro.

Foto de familia de los antiguos alumnos del Colegio San Ignacio de Oviedo que acudieron al encuentro. / Lne

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Hay días especiales, en el que los reencuentros y los abrazos entre los amigos son los protagonistas. Precisamente uno de estos fue el que se vivió ayer por la tarde en el Colegio San Ignacio de Oviedo con una celebración que tuvo una doble intención: por un lado, celebrar el tradicional día de los antiguos alumnos del centro de la orden jesuítica y, por otro, la efeméride de la Asociación de Antiguos Alumnos de la escuela, que cumple, además, 25 años. El encuentro congregó a más de centenar y medio de personas, entre exestudiantes, profesores y religiosos en una jornada de "agradecimiento" por tanto recibido por la Compañía de Jesús como por los que fueran compañeros de pupitre en la infancia.

"Este colegio nos dio una extraordinaria oportunidad con un modelo educativo modélico" elogió el presidente del colectivo estudiantil, Gonzalo Álvarez, sobre la contribución ignaciana a su educación y a la de todos los asistentes al acto, que representaban a promociones de hace 15, 25, 35 y 45 años, respectivamente.

Respecto a la programación de la jornada, a las 18.00 horas, y tras unas breves palabras de bienvenida del propio Álvarez, arrancaron los actos con una Eucaristía, que presidió el muy querido y reconocido por la familia jesuita Daniel Villanueva. El alto cargo en la Compañía de Jesús y miembro de la promoción de hace 35 años destaca como máximo responsable de la red de colegios "Fe y Alegría", que desarrollan sus funciones en Latinoamérica.

Concluida la celebración religiosa, se realizó una foto de familia en las escaleras del centro a la que siguieron los actos académicos propiamente dichos para honrar un día que, en palabras de Álvarez, "celebra la amistad de los alumnos y honra a los padres jesuitas y al personal del centro".

Grupos de antiguos alumnos, de charla en el exterior del centro antes del comienzo de los actos.

Grupos de antiguos alumnos, de charla en el exterior del centro antes del comienzo de los actos. / Irma Collín

Cada rango de edad contó con un portavoz, que tuvo a bien de pronunciar unas palabras para manifestar el sentir de su generación. En representación de los graduados hace 15 años tomó el micrófono Macarena García para incidir en que "este colegio no solo nos enseñó asignaturas, sino a convivir, a caer y levantarnos; a descubrir quiénes éramos y quiénes queríamos ser".

Los que concluyeron sus estudios en Fuentesila hace un cuarto de siglo contaron con el periodista de esta casa, Nacho Azparren, como embajador. "Un colegio no son las paredes, ni las notas; son las personas que te acompañan mientras todavía te estás construyendo. Quizá por eso volver aquí emociona tanto y eso es un regalo", manifestó.

Cristina Juesas habló por los antiguos alumnos de hace 35 años: "Volver aquí a ser quienes fuimos y que la memoria vuele libre a un tiempo que ya no volverá", afirmó la mujer, que enumeró a profesores como el Padre Blasco o Juanjo Azpeitia, presente en el encuentro.

Por último, la voz a la hornada de hace 45 años la puso Ignacio Arboleya, con especial sensibilidad por los docentes y compañeros que ya no están. "Brindemos por todos ellos y por este colegio, que forma parte de nuestra historia, y por el futuro, que nos espera y tenemos obligación de aprovechar.

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