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Martínez Guisasola, teólogo: "El objetivo globalista es vaciar a las naciones de sus líderes"

«Para convertir en masa a un pueblo se necesita desarraigarlo y cancelar su identidad», indica el profesor y vicepresidente de la Facultad San Isidoro de Sevilla

De izquierda a derecha, Esteban Fernández-Alú y José Manuel Martínez Guisasola.

De izquierda a derecha, Esteban Fernández-Alú y José Manuel Martínez Guisasola. / Irma Collín

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M. J. IGLESIAS

El objetivo globalista es vaciar a las naciones de sus líderes; vamos hacia una democracia dirigida por personas que no sabemos donde están». El Club acogió ayer una conferencia del doctor en Teología José Manuel Martínez Guisasola sobre «la influencia del neomarxismo en la descomposición de Occidente», presentada por Esteban Fernández-Alú, presidente del Ateneo de Oviedo.

 «El freno para una ideología son las religiones, y el cristianismo tiene modelos que no permiten la implantación de ese nuevo orden», indicó el vicepresidente de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla, quien afirmó que movimientos contemporáneos, entre ellos determinadas corrientes feministas, ecologistas y de la teoría de género, formarían parte de una estrategia destinada a cuestionar los fundamentos antropológicos y culturales de Occidente. Según sostuvo, la denominada ideología de género separa la identidad de género de la realidad biológica, contribuyendo a la transformación del modelo antropológico tradicional.

Librar la batalla cultural

Martínez Guisasola vinculó estas dinámicas con lo que definió como un «nuevo orden mundial», impulsado, en su opinión, por una élite global que habría desplazado la batalla marxista del terreno económico al cultural. Frente a ello, llamó a desarrollar una «batalla cultural» basada en la formación, la participación política y la toma de conciencia sobre los cambios que, según afirmó, están redefiniendo la sociedad occidental.

Para comprender este fenómeno, Martínez Guisasola se remontó a la Escuela de Frankfurt, fundada en 1923 y activa en Alemania hasta la victoria de Hitler en 1933. A su juicio, los pensadores vinculados a esta corriente desarrollaron una crítica de los valores tradicionales occidentales que terminó influyendo en los movimientos culturales posteriores. En este contexto, señaló la consolidación del relativismo moral, la ruptura con la tradición y la progresiva absolutización de la libertad individual. El conferenciante advirtió que las migraciones masivas «buscan desdibujar la historia de los países». «Para convertir en masa a un pueblo necesito desarraigarlo y cancelar su identidad», advirtió. 

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