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El investigador ofrece una conferencia en el Club LA NUEVA ESPAÑA, el martes a las 19.30 h.

Félix Antonio López, científico del CSIC, especialista en reciclaje: «La economía circular es la respuesta a un límite físico»

«Los consumidores son clave en esta transformación es necesario vencer la resistencia cultural, introducir nuevos hábitos y armonizar las regulaciones»

Félix Antonio López, científico del CSIC, especialista en reciclaje.

Félix Antonio López, científico del CSIC, especialista en reciclaje. / Cedida a LNE

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María José Iglesias

María José Iglesias

La economía circular se ha consolidado como una de las estrategias más eficaces para afrontar los desafíos ambientales y energéticos del siglo XXI. Frente al modelo tradicional de «usar y tirar». Sobre estas ventajas y su aplicación práctica en sectores estratégicos habla Félix Antonio López, investigador del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC) y responsable del grupo de investigación Tecnologías ecoinnovadoras aplicadas a procesos medioambientales, reciclado de materiales y aprovechamiento energético. Su trabajo se centra en el desarrollo de soluciones innovadoras para transformar residuos en recursos, impulsando una transición hacia modelos productivos más sostenibles y competitivos. El martes a las 19.30 horas clausurará en el Club LANUEVAESPAÑA el ciclo de charlas «Qué sabemos de...».

–La economía circular se ha convertido en un concepto muy popular, pero a menudo se utiliza de forma imprecisa. ¿uáles son sus diferencias respecto al modelo económico lineal tradicional?

–El concepto de economía circular, que no es nuevo ya que se comenzó a acuñar a partir de 1987, es simple: La economía circular es un modelo de producción y consumo que implica alargar la vida útil de los productos, reducir residuos y crear valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende. Contrasta con el modelo lineal tradicional de producir-usar-desechar que lleva consigo la sobre explotación de los recursos naturales y materias primas y la alta generación de residuos y contaminación. El modelo lineal tiene impactos en el medio ambiente y en el clima y es un modelo insostenible a largo plazo.

-Si tuviera que convencer en un minuto a un ciudadano escéptico de que la economía circular no es una moda pasajera, sino una necesidad respaldada por la ciencia, ¿qué le diría?

–La economía circular no es una moda, es una respuesta a un límite físico: vivimos en un planeta con recursos finitos. Hoy consumimos y generamos residuos por encima de lo que la Tierra puede sostener. La ciencia lo vincula con problemas como el cambio climático. La circularidad propone algo lógico: usar mejor los recursos, diseñar para durar, reparar y reducir residuos. La economía circular ya está ahorrando costes y creando empleo. No es ideología: es sentido común para evitar problemas mayores.

–¿Qué evidencias científicas demuestran que la economía circular contribuye a reducir el impacto ambiental?

–Menos extracción lleva consigo menos impacto ambiental; menos producción primaria significa menos emisiones de gases contaminantes y más reutilización produce menos residuos. Algunos países con políticas circulares avanzadas han logrado reducir los residuos enviados a vertedero y aumentar tasas de reciclaje por encima del 50–60%. Aplicar estrategias circulares podría reducir el uso de recursos naturales en torno a un 25–30% en la UE en las próximas décadas. El uso de aluminio reciclado requiere hasta un 95% menos de energía que producirlo desde materias primas, lo que implica grandes reducciones de CO2.₂

-¿Cuáles son los mayores retos tecnológicos para recuperar materiales críticos y estratégicos de residuos industriales y electrónicos?

–La estrategia fundamental es actuar en los materiales que llegan al final de ciclo de vida y que han necesitado grandes cantidades de recursos naturales y energía para ser producidos. Estamos trabajando y desarrollando tecnología para la recuperación de metales críticos en baterías de movilidad eléctrica y en motores de vehículos eléctricos y de aerogeneradores. También, en la recuperación de metales existentes en paneles solares fotovoltaicos y en la recuperación de metales como cobre y estaño, y de paso, sentamos las bases para recuperar también otros metales que se encuentran en menor proporción, fundamentalmente plata y tantalio.

–Desde su experiencia al frente del grupo de Tecnologías ecoinnovadoras aplicadas a procesos medioambientales, ¿qué casos de éxito destaca como ejemplos de economía circular?

–De 1992 a 1998, llevamos a cabo investigaciones en Asturias, en colaboración con ENSIDESA para aprovechar escorias siderúrgicas. La transformación de un residuo en una materia prima secundaria, fue, cuando aún no se hablada de economía circular, un ejemplo de desarrollo tecnológico que permitió transformar en fertilizantes, bases de carreteras, cemento y otras aplicaciones buena parte de las escorias producidas en las plantas de Avilés y Gijón.

–La transición hacia un modelo circular suele presentarse como una necesidad ambiental. ¿Qué ventajas económicas aporta a las empresas y a la competitividad industrial?

–La primera ventaja es la reducción de costes. Al depender menos de materias primas importadas, las empresas son menos vulnerables a subidas de precios o interrupciones de suministro.Además, la economía circular abre nuevos mercados y oportunidades de negocio (servicios de reparación, reutilización o reacondicionamiento). El ecodiseño impulsa productos más duraderos y diferenciados y mejora la posición de las empresas frente a regulaciones ambientales. La economía circular permite producir mejor con menos recursos, reducir riesgos y abrir nuevas oportunidades, lo que refuerza directamente la competitividad industrial.

– ¿Puede la economía circular contribuir a reforzar la autonomía estratégica y la seguridad de suministro de recursos?

–La economía circular no elimina totalmente la dependencia exterior, pero sí la reduce de forma significativa y hace el sistema más autónomo, resiliente y seguro.

–¿Qué hábitos de consumo y gestión de residuos tienen un mayor impacto real?

–Los consumidores son clave en la transición hacia una economía circular, impulsando cambios en los patrones de consumo. Es necesario vencer una «resistencia cultural» e introducir nuevos hábitos y armonización de políticas regulatorias globales. El 50% de los europeos pagaría más por productos sostenibles. El 60% de las personas de la Generación Z prefiere marcas sostenibles. El 45% de europeos compró ropa de segunda mano en 2022. El mercado de segunda mano superará al fast fashion para 2030. Esto pone de manifiesto que hay amplios sectores que apuestan claramente por los modelos de consumo circulares y sostenibles.

–Como coordinador de iniciativas relacionadas con sostenibilidad y economía circular, ¿qué avances espera ver en los próximos diez años?

–La adopción global de políticas circulares podría aumentar el PIB mundial un 7% según proyecciones económicas. España mantiene una posición intermedia (alrededor del 11%). La economía circular no es solo una alternativa, es una necesidad urgente . El momento de actuar es ahora.

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