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San Tirso, en Oviedo, presenta un plan integral para conservar su patrimonio que la diócesis quiere extender a todas las parroquias asturianas

Las restauradoras alertan del deterioro que una climatización inadecuada está causando en la madera y los elementos pétreos de la iglesia

Las restauradoras presentan el Plan Integral de Conservación de Bienes Muebles de San Tirso.

Las restauradoras presentan el Plan Integral de Conservación de Bienes Muebles de San Tirso. / LNE

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Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

San Tirso el Real de Oviedo es la primera en adherirse a la iniciativa impulsada por la Oficina de Bienes Culturales del Arzobispado de Asturias con el fin de que todas las parroquias de diócesis dispongan de su propio Plan Integral de Conservación de Bienes Muebles, lo que les facilitará conocer con detalle el estado del patrimonio y las piezas singulares de sus iglesias, tomar medidas para protegerlo y establecer prioridades y planificar futuras intervenciones.

En San Tirso, la parroquia decana de Oviedo, el mayor problema son las oscilaciones abruptas y repentinas de las condiciones de temperatura y humedad, que deterioran seriamente tanto los elementos pétreos como la madera y que están provocados por la actual climatización del templo. Entre las actuaciones que proponen figura, en primer lugar, su sustitución por un sistema más eficiente y menos dañino. También han detectado importantes daños causados por insectos xilófagos en retablos y mobiliario, contra los que habrá que habría que intervenir con tratamientos contra las plagas y eliminando el material dañado para evitar que la infestación se extienda.

Montserrat Álvarez Fernández, de la Universidad del País Vasco, y por Ana Begoña González Iglesias, profesora de la Escuela Superior de Arte de Asturias, han acometido los estudios previos y la redacción del Plan de San Tirso, que esta tarde presentaron a la comunidad parroquial. Su trabajo ha consistido en analizar de forma pormenorizada, individualizada y sistemática un total de 35 bienes de naturaleza diversa -esculturas, pinturas, retablos, piezas de piedra, mobiliario litúrgico e incluso documentos sobre papel- distribuidos por los distintos espacios del templo.

La evaluación de las expertas no se ha limitado al estado de conservación de las obras, sino que también ha tenido en cuenta criterios como su interés histórico-artístico, su relevancia dentro del conjunto patrimonial y su accesibilidad. Como resultado, ocho bienes han sido clasificados con prioridad alta de intervención, once con prioridad media y dieciséis con prioridad baja. Además, otros ocho bienes se encuentran en una situación ambiental especialmente desfavorable, la mayoría ubicados en la capilla de Santa Ana, donde las humedades y la condensación es más preocupante.

Entre las obras sometidas a estudio en San Tirso figuran el retablo mayor, del asturiano José Bernardo de la Meana, y el retablo de Manuel González Manjoya, así como una Piedad del siglo XVII, de autor desconocido. Cada una de las piezas analizadas ha sido objeto de un exhaustivo estudio documental y fotográfico que concluye con una propuesta específica de conservación o restauración, de forma coordinada con el del conjunto.

Las restauradoras realizaron un estudio medioambiental mediante la instalación de cuatro sensores que registraron temperatura y humedad en distintos puntos de la iglesia. Los resultados revelaron importantes oscilaciones térmicas y elevados niveles de humedad que provocan fatiga en materiales como la piedra y la madera.

Las actuaciones más urgentes, según las autoras del Plan Integral, son el seguimiento ambiental continuado durante un año, la revisión y mejora del sistema de climatización, la desinsectación preventiva y la sustitución de elementos de mobiliario afectados por las plagas. A medio plazo recomiendan la restauración progresiva de las piezas más vulnerables y a largo plazo la realización de un estudio hidrogeológico del entorno de la iglesia y la implantación de un plan permanente de conservación preventiva.

Los responsables del proyecto destacaron que este documento constituye una hoja de ruta con objetivos claros y ordenados para garantizar la preservación del patrimonio mueble de San Tirso y facilitar la toma de decisiones sobre futuras intervenciones.

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