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Oviedo tiene madera de hockey hierba: más de 40 jugadoras integran el Trasgu H. C., que entrena en el Parque de Invierno

«Este equipo vino a cubrir una necesidad que existía en la ciudad, pero nos hace falta una casa donde jugar», asegura la presidenta del club, Jesica Lorente

El hockey hierba se abre paso en Oviedo: cuarenta mujeres forman un equipo y piden un espacio para entrenar

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

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El Parque de Invierno, además de por su extensión, es conocido por la gran variedad de especies arbóreas que atesora. Desde los abedules y los cipreses, pasando por los robles, los madroños y los sauces blancos o los castaños de Indias. Pero, ahora, la semilla de una nueva madera germina en su césped. Es la del stick de hockey que, plantada por un grupo de «mamis», nace para dotar a Oviedo del primer equipo de hockey hierba de su historia, el Trasgu Hockey Club. Las jugadoras, a falta de obtener espacio en un equipamiento municipal, realizan sus entrenamientos en el gran pulmón verde del sur la capital astur. «Es un orgullo, una emoción y una alegría infinitas», afirma con alegría la presidenta de la entidad, la argentina Jesica Lorente, sobre el haber conseguido sacar adelante este proyecto del que ya forman parte unas 40 integrantes y que «sueñan» con poder acceder a una instalación de suelo sintético para la temporada próxima.

Esta ilusión colectiva para mujeres de más de 35 años, tal como define la normativa a la división de «mamis», tiene su punto de origen al otro lado del charco, en concreto en la ciudad del Mar del Plata, en Argentina, de donde es originaria Lorente y por completa casualidad hace unos 7 años. Su hijo, que juega al rugby, militaba en aquel momento en las filas del equipo del Club Universitario Mar del Plata y ella se acercó a ver uno de sus partidos. Es entonces cuando, en una cancha aneja, detecta a «un montón de madres haciendo deporte y muriéndose de la risa, pasándolo genial». Dicho y hecho: se acercó a interesarse, ingresó en el equipo y terminó «enamorada» de la disciplina en su variedad social, al igual que de los valores que allí se fomentaban más allá de pretensiones competitivas con «fraternidad, alegría, viajes, partidos, el tercer tiempo…».

A su llegada a España, a Valencia, donde vivió cinco años, encontró una «segunda familia» en el Club de Hockey Xaloc; sin embargo, al recalar en Oviedo hace año y medio se lleva un chasco porque, aunque hay amplia tradición de la variedad sobre patines, ve que «no existe» la disciplina sobre hierba. «Esto no puede ser», se dijo, y se puso manos a la obra, contactando con grupos de sociabilización, con extranjeros en la ciudad también interesados y sin espacio. La respuesta fue abrumadora -«en menos de 20 minutos tenía a 20 interesadas»- y sigue engordado el grupo.

 «Al final somos un grupo de mujeres que parecemos la ONU, porque somos de todas las nacionalidades: francesas, escocesas, argentinas e incluso hindús, además de las asturianas, claro», ríe la impulsora del proyecto.

Lo que cuenta es cierto. Pasar por el Parque de Invierno un martes o un viernes por la tarde por la explanada donde reinan el rocódromo y el laberinto es un espectáculo deportivo lleno de camisetas rosas y caras de alegría de las jugadoras. El 80 por ciento de ellas no había tocado un palo de hockey en la vida, pero eso no importa: «se contagiaron» del mismo virus que se inoculó en Lorente hace más de un lustro.

Las jugadoras entrenan durante una hora y media, dividida entre ejercicios tácticos y físicos. Colocan conos, hacen circuitos de velocidad y fuerza. Pelotean. Aunque el primer encuentro fue precario, con ocho palos donados desde el citado equipo valenciano y tan solo tres bolas para 18 mujeres, fue «maravilloso» y hoy lo recuerdan con mucho cariño, contando ya hoy cada una con sus propios materiales gracias, también, a cierta inversión personal.

«¡Salida rápida, carrera rápida, ‘burpee’ (ponerse en posición de plancha, en cuclicllas y saltar) a medio camino y hasta el final!», grita a las mujeres con afán de ánimo Alejandro Santander, uno de los cuatro entrenadores, a los que se suman su hija, Alejandra –que llegó a jugar en las categorías inferiores de la albiceleste-, Agustina Malinar y Cristian Baisi, que está a cargo de los «papis» los dos equipos de peques.

Tras el éxito espontáneo, hablaron con la presidenta de la Federación de Hockey del Principado de Asturias, Patricia Domingo, que les cedió este club, el Trasgu, que estaba inoperativo y en estado de letargo para agilizar los trámites burocráticos y que las chicas pudieran regularizar su situación oficialmente con la mayor diligencia, algo por lo que le están muy agradecidas. «Ahora estamos esperando que el Ayuntamiento nos asigne un campo para la temporada próxima», para lo que uno de los requisitos es, precisamente, estar inscritos en el registro de clubes porque este equipo «evidentemente vino a cubrir una necesidad latente que, aunque tal vez no hacía ruido en la ciudad, existía».

«Me parece que sería un proyecto que pondría a Oviedo en el mapa en un muy lindo lugar considerando que es la Capital del Deporte Europeo 2026 y no tenemos hockey hierba», añade Lorente, cuya pretensión es una reunión a tres bandas con la presidenta de la federación regional y la concejala de Deportes, Conchita Méndez. Además de la propuesta local, se le presentaría a la edil el proyecto un proyecto a 10 años en aumentar y mejorar todos los campos de hockey de España que tiene el organismo federativo.

Esta solicitud empieza a apremiar, porque el club crece y está impulsando una sección de papis, así como de prebenjamines y benjamines, ya que las mujeres acuden a las sesiones de preparación con los pequeños; al igual que otra inclusiva y un proyecto para fomentar la práctica del hockey entre los reclusos, aún en estado embrionario.

Hasta ahora, se defienden alquilando cuando les es posible algunos de los campos municipales que el Ayuntamiento pone a disposición de la ciudadanía, pero anhelan disponer de su propio hueco para la próxima temporada y poder acoger partidos de la liga regional contra los tres únicos asturianos que hay en la división, los gijoneses Real Grupo de Cultura Covadonga, Lloberu, y el del Colegio Corazón de María (Codema); o la liga norte, con formaciones de Cantabria y País Vasco, además de acudir a diversos torneos por toda la piel de toro.

«Somos un montón de mujeres que con energía y ganas, que si ese día no tenés con quién dejar los niños no pasa nada, los traés al entrenamiento y los ponemos a hacer hockey; nuestros hijos se hicieron amigos y nosotras estamos felices y esperando ese momento para ir a pelotear un rato, reír y superarnos día a día», son las palabras que uno se lleva de regreso de visitar a esas jugadoras mientras sube la cuesta del Parque de Invierno al regreso a la urbe y las deja con «riendo y superándose», como ellas dicen, y con ese sueño de tener un campo, su «casa», para enarbolar la bandera del hockey hierba en nombre de la capital de Asturias.

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